¿Qué hay que hacer?
Recordar los momentos de gloria en cualquier actividad es sencillamente reconfortante en todo el sentido de la palabra.
Anoche me encontré con un grupo de amigos deportistas y surgió, como por arte de magia, el desarrollo del deporte de aficionado hace unas décadas y cómo el público de todos los niveles apoyaba en masa cada uno de los eventos en cualquier rincón del país.
Los pueblos prácticamente se paralizaban con intercambios deportivos, que se materializaban en la mayoría por el esfuerzo de los propios deportistas y del público en general.
Era tan así, que cuando un equipo de algún pueblo visitaba a otro, se realizaban colectas para llevarlos a feliz término.
Sencillamente, era un esfuerzo de todos, desde lo competitivo hasta la colaboración para la alimentación y el transporte.
En Santo Domingo, por ejemplo, los equipos de béisbol, baloncesto, voleibol, softbol y otros concitaban multitudes, cosa que no sucede desde hace unos años, a pesar del desarrollo del deporte y de que hoy existen muchos más medios de comunicación.
¿Qué está sucediendo? Por qué el deporte de aficionados esta de capa caída en cuanto al apoyo de los aficionados.
El béisbol, el básket y el voleibol son los mejores ejemplos.
No sé lo que hay que hacer, pero debe efectuarse una campaña para rescatar esos eventos que hoy no concitan el interés de la mayoría de los aficionados.
RADARES. Mañana será el combate entre Kirkland y Canelo Álvarez, el cual enfrenta a dos peleadores de primer orden. Estoy seguro que esta pelea le quitará a muchos el amargo sabor que dejó el enfrentamiento entre Manny Pacquiao y Floyd Mayweather.
Por cierto, si las demandas prosperan, el filipino tendrá que buscar dinero prestado, aparte de lo que se ganó en la pelea, porque el cúmulo que ha llegado y seguirá en curso, ha sido extraordinario, aunque hay que decir que la principal responsable de estos chascos es la Comisión Atlética de Nevada, porque debe tener un especialista para determinar si un atleta está lesionado.
