¿Qué es lo importante?

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David Álvarez Martín

Lo importante es la vida humana, la vida de todos los hombres y todas las mujeres. Vida biológica y cultural. Por tanto, vida en salud y vida social en libertad. Vida en libertad dentro de la legitimidad de la pluralidad, con la única excepción de las propuestas que discriminan a otros o que demandan el sometimiento de unos a otros.

La vida humana requiere, de manera esencial, el cuidado de la casa común, de la naturaleza, como sustento de toda vida. La vida humana requiere el estímulo de la lucidez, del ejercicio de la libertad y la posibilidad de amar y ser amado. Y la vida humana demanda el ejercicio del poder en cuanto servicio a la comunidad, en diálogo y con claridad de objetivos, que busca la plenitud de la vida de todos.

Como tarea inmediata, la búsqueda de una vida plena demanda ir desmontando todas las formas autoritarias y los modelos de sometimiento de unos seres humanos sobre otros. Promover las relaciones lúcidas y dialogantes, siempre respetando la libertad del otro y la propia, es la tarea común a todos. Aislarse de la vida social milita hacia la deshumanización.

Vida que requiere restringir la propiedad privada individual e inventar formas de propiedad comunitarias y centradas en la plenitud de la existencia de todos.

La vida humana es lo más importante porque es la condición básica de toda experiencia, de todo conocimiento, en cada caso particular. Si no existiéramos, es decir, si no fuéramos seres vivientes, no podríamos ni ser, ni pensar, ni actuar, ni cosa alguna. Y como la vida humana, de cada uno en cada caso, es limitada en el tiempo, es el bien fundamental y escaso a la vez.

Cada uno tiene una autoconcepción de lo que es, por el hecho de ser seres vivientes racionales. Esta perspectiva de sí mismo, si es madura, ha de ser depurada críticamente para reconocer que los otros tienen legítimamente sus propias autoconcepciones, pero las de los otros y la propia han de estar restringidas a que la de cada uno no busque someter, aún menos destruir, a los otros.

Eso demanda una vida social; el ser humano, por definición, es un ser social, que permita el desarrollo de las diversas autoconcepciones, siempre limitadas a que ninguna agreda a otras. Todo lo anterior puede resumirse en el hecho de que los derechos de cada uno son fronterizos con los derechos de los otros y viceversa.

Sobre el autor

David Álvarez Martin

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Madre.