Qué es la viruela símica y cómo se transmite

viruela símica
Viruela símica

La confirmación por parte del Ministerio de Salud Pública de dos casos de la viruela símica en un destacamento de San Cristóbal ha encendió las alarmas en la población.

La viruela símica es causada por el virus del mismo nombre, un miembro de la familia de virus de la viruela.

Es una zoonosis viral -aquellas enfermedades que se transmiten de animales a seres humanos- del tipo selvática, causada por el virus de la viruela símica, que pertenece al género Orthopoxvirus, este incluye al virus variola (causante de la viruela).

La viruela símica se caracteriza por erupción o lesiones cutáneas que suelen concentrarse en la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies.

En África, las tasas de letalidad se ubican entre 4% y 22% y la mayoría de los pacientes son niños.

"¿Qué se recomienda? Cualquier enfermedad que se presente durante un viaje o de regreso de un área endémica debe informarse a los profesionales de la salud, incluyendo también la información de viajes recientes e historial de vacunación.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores de cabeza, hinchazón, dolor de espalda, dolor muscular y apatía general.

Una vez que pasa la fiebre, puede desarrollarse una erupción, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, más comúnmente a las palmas de las manos y las plantas de los pies.

La erupción, que puede causar mucha picazón, cambia y pasa por diferentes etapas antes de finalmente formar una costra, que luego se cae. Las lesiones pueden causar cicatrices.

La infección suele desaparecer por sí sola y dura entre dos y cuatro semanas. La mayoría de los casos son leves, a veces parecidos a la varicela.

¿Cómo te contagias?

La viruela símica se puede propagar cuando alguien está en contacto cercano con una persona infectada.

Se transmite a través de gotas grandes exhaladas. Puede ingresar al cuerpo a través de piel lesionada, las vías respiratorias o los ojos, la nariz o la boca, y tiene un período de incubación de 6 a 13 días, aunque puede llegar a 21 días.

La excreción viral a través de la materia fecal también puede ser una vía de transmisión del virus.

Esta enfermedad es transmitida por roedores, marsupiales y otros primates. La OPS señaló que la población "debe abstenerse de manipular animales".

Una mano acariciando un perrito de la pradera

También se puede propagar por contacto con animales infectados o por objetos contaminados con virus, como la ropa.

¿Qué tan comunes son los brotes?

El virus se identificó por primera vez en un mono cautivo y desde 1970 se reportaron brotes esporádicos en 10 países africanos.

En 2003 hubo un brote en EE.UU., la primera vez que se veía la enfermedad fuera de África.

Los pacientes contrajeron la enfermedad por contacto cercano con roedores que habían sido infectados por un embarque de pequeños mamíferos -ratas, lirones y ardillas- importados de África.

Se informaron un total de 81 casos, pero ninguno resultó en muerte.

En 2017, Nigeria experimentó el mayor brote documentado, unos 40 años después de que el país tuviera sus últimos casos confirmados de viruela del mono. Hubo 172 casos sospechosos y el 75% de las víctimas eran hombres de entre 21 y 40 años.

No existe tratamiento para la viruela símica, pero los brotes pueden controlarse mediante la prevención de infecciones.

Se ha demostrado que la vacunación contra la viruela tiene una eficacia de 85% en la prevención de la viruela del mono y todavía se usa a veces.

Mano con lesiones causadas por la viruela del simio

¿Hay un resurgimiento de la viruela símica?

En África sí. Desde 2016 a la fecha se detectaron más casos que en los 40 años anteriores, según escribió Raúl Rivas González, catedrático en Microbiología de la Universidad de Salamanca, en un artículo publicado en The Conversation.

Sobre el porqué de este resurgimiento, Rivas González marca cuatro razones:

  • el cese de la vacunación contra la viruela en 1980, lo que produjo una caída en la inmunidad frente a los ortopoxvirus;
  • la exposición más frecuente a animales que son reservorio de la enfermedad;
  • el aumento en la tasa de transmisión entre humanos, especialmente en aquellas personas inmunocomprometidas;
  • el avance en la capacidad de diagnosticar y el desarrollo de programas de educación sanitaria.

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Agencias