Que Dios meta sus manos
La discusión que se está suscitando en la NBA sobre la conveniencia o no del consumo de marihuana creará graves inconvenientes en el seno de esa liga.
La admisión de Steve Kerr, entrenador de los Warriors, de que su consumo produce beneficios para el tratamiento del dolor, sería el inicio de una embestida a favor de esa droga. Una muestra del tremendo peligro de esa admisión es que Klay Thompson, jugador estelar de ese equipo, tras conocer la defensa de Kerr al uso de la marihuana, dijo lo siguiente:
“Hay un lado medicinal que la gente está descubriendo que tiene beneficios, especialmente la gente con un dolor realmente alto”. Esto, después de aclarar que no apoyaría su uso para consumo recreativo.
Ahora, ¿quién puede asegurar que quien la use para mejorar el dolor se exima de hacerlo para uso recreativo?
Si se deja que la marihuana se use en forma abierta para “combatir dolores”, estaremos ante una posible embestida en el deporte de drogas de más poder de acción.
No se ponga en duda que en poco tiempo, muchos atletas de ligas de otros deportes, incluso los baloncestistas de la NBA que se han mantenido callados, saldrán con cartelones para que se dé riendas suelta al consumo de marihuana.
Si eso ocurre, que Dios reparta suerte.
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