Publicidad engañosa

Patricia Arache
Patricia Arache

En República Dominicana, la publicidad engañosa se ha convertido en una práctica lesiva que vulnera derechos fundamentales de los consumidores y erosiona la confianza en el mercado.

Con frecuencia, se promocionan en redes sociales bienes muebles e inmuebles con precios atractivos que, al momento de contactar al vendedor, resultan ser muy superiores a lo anunciado. Eso es publicidad engañosa.

Compartiré el siguiente caso para ilustrar la historia: recientemente, una pareja recibió la oferta de un apartamento de 49 metros cuadrados, anunciado en dos millones 350 mil pesos mil. Entusiasmados, pensaron haber encontrado la oportunidad ideal. Sin embargo, al comunicarse con el promotor, descubrieron que el precio real era de RD$4.1 millones.

La Ley 358-05 de Protección al Consumidor establece en el literal c del artículo 33 que toda información publicitaria debe ser veraz, suficiente y no inducir a error.

“Información veraz y clara, recibir información precisa, suficiente y en idioma español sobre precios y productos”, indica la legislación que, al parecer como tantas otras, en ocasiones resulta ser ley muerta o ley de vitrina en el país.
El marco normativo de protección también reivindica el derecho del consumidor a no ser engañado.
Asimismo, el artículo 48 indica que “los proveedores son responsables de la veracidad de la publicidad referente a los productos o servicios que ofrecen, para evitar confundir al consumidor respecto al precio, características o condiciones de un producto o servicio.

En el caso del que se trata, apenas uno entre muchísimos, la diferencia entre el precio anunciado y el precio real constituye una violación directa de la ley, pues induce al posible comprador a tomar decisiones basadas en información falsa.

Esa ley contempla sanciones que incluyen multas administrativas, rectificación de la publicidad, indemnización a los afectados e incluso la suspensión temporal de la actividad comercial en casos graves.

En fechas como el Día de las Madres, que se aproxima, algunos comerciantes aprovechan para exagerar ofertas y jugar con las emociones de los consumidores, prometiendo “el cielo gratis” y regalos como maná caído del cielo.

Estas prácticas, además de abusivas, refuerzan la necesidad de vigilancia, no tan sólo por parte de las autoridades, sino también de los propios consumidores que deben ser celosos guardianes de sus recursos y de sus finanzas.
El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Proconsumidor) ha anunciado un operativo nacional para combatir la publicidad engañosa y reforzar la transparencia en el comercio físico y digital.

Ojalá esta jornada sea efectiva y cuente con la participación activa de los consumidores, quienes también tienen el deber de denunciar las irregularidades de las que son víctimas.

El Observatorio de Publicidad de Proconsumidor ha documentado que la publicidad engañosa es una de las prácticas más recurrentes en el mercado dominicano, especialmente en temporadas de alto consumo como el Día de las Madres.

Sus estudios han revelado diferencias significativas entre precios anunciados y precios reales, lo que ha motivado operativos nacionales de supervisión y sanciones a comercios.

Han servido de base, estos estudios para imponer multas administrativas, exigir rectificaciones públicas y ordenar indemnizaciones a consumidores afectados.

De acuerdo a informaciones oficiales, ProConsumidor ha logrado devolver más de RD$125 millones a ciudadanos en el primer trimestre de 2026, como resultado directo de denuncias y conciliaciones derivadas de prácticas abusivas.

Ojalá que las autoridades mantuvieran la estrategia de la supervisión y la sanción permanentes, sin la necesidad de esperar para actuar en fechas especiales o en coyunturas particulares.
La publicidad engañosa no sólo viola la ley; también hiere la confianza social, por lo que atacarla en forma continua y permanente, así como denunciarla, es un deber ciudadano para garantizar un mercado justo y proteger la dignidad de los consumidores.
¡Todos y entre todos tenemos que protegernos!

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Patricia Arache