San José de Ocoa.- Disfrutar de una taza de café dominicano es sumergirse en una experiencia de aromas y sabores que nace mucho antes de llegar a la mesa.
Comienza en las montañas, donde miles de productores desafían las alturas, el intenso calor y los escarpados senderos para cuidar, con esmero y dedicación, cada planta de café.
Luis Manuel Pujols (Manén) es uno de esos hombres de campo que cada amanecer se levanta impulsado por la esperanza. Sus manos no sólo cultivan café; también siembran sueños y cosechan el sustento que lleva bienestar a su hogar.
Su jornada transcurre al compás de una melodía única e inigualable. El canto de los grillos, el susurro de la brisa entre las montañas y el murmullo de la naturaleza acompañan cada paso.
Para Manén, sembrar café fue una enseñanza heredada de sus padres; sin embargo, con prácticas tradicionales y como una actividad de subsistencia.
“Fertilizábamos con mucho sol y en cualquier fecha; ahora aprendimos que en tiempo de sequía no se aplican productos agroquímicos y tenemos un calendario cafetero”, cuenta, al indicar que pocas veces hacía podas a la planta. Dijo que tuvo que desaprender para aprender a cultivar café.

Productores duplican su producción gracias a nuevas prácticas agrícolas
Cuenta que con esas aplicaciones tecnológicas, la producción por tarea ha aumentado en más de medio quintal. Pasó de producir 150 a 250 quintales en los primeros dos años.
Además, está renovando su plantación con unas 200 tareas sembradas hace un año y mantiene la esperanza de que esa nueva variedad sea más productiva y resistente a las plagas, además de tener un tiempo de producción más rápido.
“Estas plantas producen a partir del año y las que nosotros teníamos tardaban hasta dos años”, dijo, al indicar que esas nuevas prácticas han significado ahorro en tiempo y mano de obra.
Manén habla del proyecto Café Creciente, de la empresa agroindustrial Industrias Banilejas.
Cuenta que lleva dos años practicando estas nuevas técnicas de producción, por lo que cerca de 60 productores de la zona han visto el rendimiento de la fruta.
Esperanza
Otro que está cambiando su práctica productiva es Agustín Rodríguez, productor de La Peonía, en Santiago Rodríguez. Cuenta que sembraba café, pero lo trataba como una fruta silvestre y no como un negocio.
Sin embargo, cambió su manera de producir y espera elevar el rendimiento en cada cosecha.
La iniciativa lo ha motivado a renovar su plantación; de hecho, tiene un vivero de 18 mil plántulas para que los productores de Santiago Rodríguez incrementen la producción en el futuro.
De forma enérgica, Rodríguez señala que ese sector estaba a punto de desaparecer, pero ha vuelto la esperanza al campo y ahora reciben asistencia técnica y hasta análisis de suelo, con los cuales se analizan las necesidades que tiene el terreno donde se cultiva el café para aplicar abono o fertilizantes.
“Eso representa un ahorro de hasta medio millón de pesos”, sustentó, al indicar que la empresa brinda un mecanismo de crédito y financiamiento a productores que evita que los caficultores tengan que acudir a prestamistas informales e incluso a la banca.
Otra productora que ha encontrado en los cambios tecnológicos mejoras en las prácticas agrícolas es Nery Tejeda, productora de café de Rancho Arriba, justo en Monte Negro. Tiene unas 500 tareas sembradas de café y más de 40 años de experiencia.
La dama cuenta que en estos años ha aprendido sobre manejo de plagas. La broca y la roya no han mermado su deseo de seguir produciendo.
Recuerda cuando tuvo que cambiar plantaciones y reestructurar la finca. Ahora está inmersa en un nuevo cambio, el cual la mantiene optimista.
De 500 a 1,000 quintales: El impacto técnico en Rancho Arriba
Tejeda cuenta que desde hace tres años entró al proyecto Café Creciente y cambió la forma de manejar la plantación de café. Antes usaba el abono sin ningún control y ahora todo se hace con medidas.
Dichas prácticas le han permitido elevar la cantidad de quintales producidos, pasando de 500 a más de 1,000 quintales.
Rememora que al principio de iniciar en este proyecto fue difícil, sobre todo porque podó una plantación vieja y durante la noche se sentaba a pensar si había tomado la decisión correcta. “Hoy me doy cuenta de que fue la mejor decisión y lo volvería a hacer otra vez ”.
Más de 23 mil productores integran la caficultura dominicana
23 Mil productores es la cifra que maneja el Gobierno dominicano sobre la producción de café en República Dominicana.
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