Lima.-A comienzos de este año, nadie esperaba que Pedro Pablo Kuczynski fuera elegido presidente de Perú. Era un tecnócrata de 77 años que había pasado años en el extranjero y rivalizaba con una cantidad de oponentes más jóvenes y más fuertes.
Cuando superó a su principal rival en junio y ganó la elección, fue por apenas un puñado de votos, uno de los márgenes más escasos en la historia del país.
La legislatura quedó en manos de la oposición, lo que sugería escollos por delante. Pero cuatro meses más tarde, Kuczynski avanza viento en popa.
La perspectiva de una mayor inversión en infraestructura ha aumentado la confianza empresarial, y acciones y bonos se han disparado. Y el Congreso ha respaldado su plataforma para reactivar la economía luego de la caída de las materias primas.