En la discusión sobre cuál indicador permite anticipar mejor el comportamiento del tipo de cambio, el Índice Big Mac o el Tipo de Cambio Real Efectivo (TCER), suele confundirse popularidad con utilidad. El Big Mac es llamativo, pero el TCER es el instrumento que realmente captura la dinámica cambiaria dominicana.
El Big Mac compara el precio de la hamburguesa entre países para estimar un tipo de cambio “correcto”. Su atractivo radica en la simplicidad, pero esa misma simplicidad lo vuelve superficial: no incorpora productividad, inflación relativa, estructura de costos, salarios, ni la composición del comercio exterior.
En economías abiertas como la dominicana, estas omisiones generan conclusiones exageradas. Veamos un ejemplo: Tipo de cambio nominal, RD$58.4906 por US$1; Precio Big Mac RD 410 pesos; Precio Big Mac EE. UU 6.50 dólares. El tipo de cambio “implícito” del Big Mac sería 63.07: Según este cálculo, el peso estaría “sobrevaluado” en torno a 7.83 %.
El TCER, en cambio, ajusta el tipo de cambio nominal por la inflación interna y externa, ponderando según los socios comerciales. Es el indicador que usan bancos centrales y organismos internacionales para evaluar competitividad y equilibrio externo. Veamos un simple ejemplo (2026): tipo de cambio nominal: RD$58.4906 por US$1; apreciación nominal del peso: –5.12 %: inflación RD: 5.47 %; inflación socios comerciales (en este caso EE. UU) es 3.5 %. El calculo del TCER es ?TCER = ?TCN + pRD – pUSA; ?TCER = -5.65 % +5.47 % -3.5 %= -3.68 %.
Esto implica una apreciación real de apenas 3.68 %, un valor más pequeño y coherente con los fundamentos externos del país: altos ingresos de divisas, reservas robustas y estabilidad de precios. El Big Mac es útil como curiosidad económica, pero es muy limitado con relación al TCER.
El TCER, al incorporar inflación y comercio, ofrece una lectura más precisa y alineada con la realidad macroeconómica del país. El Big Mac puede exagerar la apreciación del peso; el TCER confirma un mercado cambiario más cerca del equilibrio.