- Publicidad -

Precio de la vanidad

Un cuento que me impactó en mi juventud fue “El collar” por Guy de Maupassant (1850-1893), parisino víctima de la locura por sífilis.

Fue de mis primeras lecturas serias en francés, a instancias de mi tío-abuelo Pin. Perdí o extravié el libro mucho antes de la Internet.

En una tienda de antigüedades al norte de Richmond encontré una primera edición en inglés. De Maupassant cuenta cómo una joven y bella mujer, bien educada, pero sin fortuna, casada con un contador, se deslumbra con una invitación a una espléndida fiesta a la que iría toda la mejor sociedad parisina.

Con gran sacrificio compran la ropa para esa celebración y ella pide prestado a una rica amiga de infancia un collar de brillantes, para engalanarse más. Tras la fiesta, pierde la joya. Para reponerla, la pareja compra un collar casi idéntico, a un precio de treintaiséis mil francos.

Deben endeudarse, vender sus pertenencias, trabajar endemoniadamente durante diez años miserablemente interminables, padeciendo privaciones humillantes, hasta saldar todas las deudas e intereses usurarios. Estragada y esmerilada por la pobreza, la mujer perdió el brillo de su juventud y educación.

Se consolaba recordando cuán bella estuvo aquellas horas de fiesta, entre tanta gente linda, y cómo disfrutó llevar aquel collar de diamantes. Tiempo después se encontró en la calle con su amiga, quien no la reconoció. Alarmada al ver cómo había envejecido su amiga de infancia, preguntó la causa de su infortunio. “Ha sido tu culpa”, respondió.

Le contó, con una sonrisa de gozo simple sin disimular el orgullo de haber recuperado su honor. Conmovida, la rica dama dijo: “¡Oh, pobre amiga! Mis brillantes eran falsos. ¡Costaban apenas quinientos francos!”. El conmovedor relato del siglo XIX me recuerda la actualidad dominicana. Cuentos magistrales podrían mover muchas conciencias, si más gente leyera.

Etiquetas

Abogado, periodista y escritor dominicano.

Artículos Relacionados