Potenciando la revolución digital en Asia

Tomás D. Guzmán Hernández
Tomás D. Guzmán Hernández

La competencia por la productividad industrial, tecnológica y digital se ha convertido en uno de los principales ejes de la economía mundial. Las grandes potencias compiten por ampliar sus capacidades productivas, controlar tecnologías estratégicas y ganar espacios de influencia en mercados cada vez más interconectados.

Uno de los escenarios más visibles de esta competencia es el de los semiconductores. China y Estados Unidos mantienen una disputa estratégica por tecnologías vinculadas con los chips avanzados utilizados en teléfonos inteligentes, computadoras, vehículos, centros de datos y sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, el liderazgo tecnológico no depende exclusivamente de los semiconductores: también comprende el dominio de los datos, la inteligencia artificial, las plataformas digitales, la computación en la nube, las redes de telecomunicaciones y los sistemas de pagos.

La nueva ola de innovación digital está reconfigurando la economía mundial y modificando la manera en que empresas y consumidores producen, comercian, financian sus actividades y se relacionan. De ahí la importancia de que países como la República Dominicana busquen nuevas oportunidades en sectores de mayor valor agregado, incluidas las zonas francas orientadas a la manufactura y ensamblaje de dispositivos tecnológicos, componentes electrónicos y otros bienes vinculados con las cadenas globales de producción.

Asia, epicentro de la revolución digital

Asia se encuentra en el centro de esta transformación. Empresas como Alibaba, Tencent y Baidu han desarrollado ecosistemas que abarcan comercio electrónico, servicios financieros digitales, publicidad, entretenimiento, inteligencia artificial y computación en la nube. En el sudeste asiático, plataformas como GoTo —surgida de la integración de Gojek y Tokopedia— han extendido sus actividades al transporte, la logística, el comercio electrónico y los pagos digitales.

Esta transformación no se limita a China. India ha desarrollado una infraestructura digital de gran escala; Japón y Corea del Sur mantienen posiciones de liderazgo en electrónica, robótica y manufactura avanzada; Singapur funciona como uno de los principales centros financieros y tecnológicos del mundo, mientras que Hong Kong conserva un papel relevante como plataforma financiera y comercial.

Las empresas asiáticas también están aprovechando los avances en inteligencia artificial, robótica, capacidad de procesamiento, criptografía y análisis masivo de datos. Estas tecnologías están modificando industrias completas y, en algunos casos, produciendo cambios comparables —por su alcance transversal— con los que provocaron en otras épocas la máquina de vapor, la electricidad y la producción en masa.

La revolución digital se extiende desde el comercio minorista y la banca hasta la manufactura, la logística y el transporte. Su importancia económica radica en que puede aumentar la productividad, reducir costos de transacción, facilitar el acceso a los mercados y crear nuevos modelos empresariales.

Una región de contrastes

Economía o regiónComercio minoristaComercio electrónicoTecnofinanzas y pagos digitalesFortaleza tecnológica
ChinaMercado masivo y altamente digitalizadoLíder mundial; más del 40 % del valor mundial según datos citados por el FMIAlipay, WeChat Pay y amplio uso de pagos móvilesIA, telecomunicaciones, nube, vehículos eléctricos, baterías
IndiaMercado de enorme escala y rápida formalización digitalExpansión acelerada, apoyada en plataformas móvilesSistema de pagos UPI de gran escalaSoftware, servicios digitales, IA y servicios tecnológicos
JapónRetail sofisticado y omnicanalAlto desarrollo, aunque menor dinamismo que ChinaSistemas financieros maduros y creciente digitalizaciónRobótica, electrónica, automóviles y automatización
Corea del SurMuy alta penetración digitalMercado avanzado y altamente conectadoElevada utilización de banca y pagos digitalesSemiconductores, pantallas, electrónica, IA
SingapurMercado pequeño pero de alta productividadAlta penetración digitalCentro financiero y fintech internacionalNube, ciberseguridad, servicios financieros
Hong KongRetail internacional y sofisticadoElevada penetración digitalCentro financiero internacionalFinanzas, comercio, servicios digitales
Estados UnidosMercado minorista de gran escalaAmazon, Walmart y múltiples plataformasEcosistema fintech desarrolladoIA, software, nube y semiconductores
Unión EuropeaMercado integrado y reguladoAlto desarrollo, aunque fragmentado por paísesAlta bancarización y creciente fintechIndustria avanzada, software y servicios

Asia, sin embargo, no constituye un bloque homogéneo. La región presenta una de las mayores diferencias mundiales en materia de ingreso, infraestructura y adopción tecnológica.

Japón, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur figuran entre las economías asiáticas con mayor grado de digitalización y sofisticación tecnológica. Al mismo tiempo, países de menores ingresos utilizan tecnologías móviles y plataformas digitales para saltar etapas de desarrollo que anteriormente requerían grandes inversiones en infraestructura física.

El Fondo Monetario Internacional ha señalado precisamente esta característica: Asia combina economías que se encuentran en la frontera tecnológica mundial con otras que todavía presentan importantes brechas digitales. La expansión de las tecnologías móviles y de los pagos digitales ha sido particularmente rápida en India, Indonesia y Vietnam. (IMF)

Cuadro 1. Asia frente a Estados Unidos y Europa en la economía digital

Nota: el cuadro es comparativo y cualitativo; las estructuras regulatorias y los indicadores no son idénticos entre economías.

China y el salto del comercio electrónico

El comercio electrónico constituye uno de los ejemplos más significativos del avance asiático.

Hace aproximadamente una década, China representaba menos del 1 % del valor de las transacciones mundiales de comercio electrónico. Posteriormente, esa participación superó el 40 %, de acuerdo con análisis del FMI y McKinsey. En 2016, la penetración del comercio electrónico sobre las ventas minoristas alcanzaba aproximadamente el 15 % en China, frente al 10 % en Estados Unidos. (eLibrary)

El fenómeno ha evolucionado desde entonces. El comercio electrónico chino ya no se limita a las grandes plataformas: incorpora transmisiones en vivo, venta directa desde redes sociales, sistemas de recomendación basados en inteligencia artificial, logística automatizada y modalidades de entrega ultrarrápida. En 2026, las grandes plataformas chinas han intensificado incluso la denominada modalidad de instant retail, con entregas de productos en plazos muy reducidos. (Reuters)

Cuadro 2. Comercio electrónico: Asia frente a Occidente

IndicadorChinaIndiaJapón/CoreaEstados Unidos/Europa
Penetración móvilMuy altaMuy alta y crecienteMuy altaMuy alta
Pagos digitalesMasivosMasivos, especialmente en IndiaMuy desarrolladosMuy desarrollados
SuperappsMuy desarrolladasEn expansiónMenos predominantesMenos extendidas
Comercio socialMuy desarrolladoEn rápida expansiónDesarrolladoEn expansión
Entrega ultrarrápidaMuy desarrollada en grandes ciudadesEn expansiónDesarrolladaDesarrollada, especialmente en EE. UU.
Ecosistemas digitales integradosMuy altosAltosAltosAltos
RegulaciónMayor intervención estatalEn evoluciónElevadaFragmentada entre EE. UU. y Europa

La revolución de las tecnofinanzas

Las tecnofinanzas —o fintech— constituyen otro de los grandes campos de competencia.

En China, el crecimiento de los pagos móviles permitió que millones de consumidores adoptaran servicios financieros digitales sin depender necesariamente de una infraestructura bancaria tradicional. En 2016, los pagos móviles de particulares vinculados al consumo alcanzaron aproximadamente US$790.000 millones, 11 veces el valor registrado en Estados Unidos. (eLibrary)

India representa otro caso extraordinario. La expansión de una infraestructura pública de pagos digitales ha permitido integrar a millones de consumidores y empresas a un ecosistema financiero electrónico.

La diferencia fundamental con respecto a Occidente no consiste necesariamente en que Asia utilice tecnologías que Occidente desconozca. En muchos casos, la ventaja asiática ha estado en la velocidad de adopción, la escala de los mercados, la integración de plataformas, pagos y comercio, y la capacidad de llevar servicios digitales a grandes segmentos de la población.

Cuadro 3. Tecnofinanzas: principales características

MercadoPrincipal ventajaModelo predominanteRelación con Occidente
ChinaEscala y ecosistemas integradosSuperapps, pagos móviles, crédito digitalCompetencia tecnológica y regulatoria
IndiaInfraestructura digital interoperablePagos instantáneos y banca digitalCooperación y competencia
SingapurFinanzas internacionalesBanca digital, pagos y servicios financierosElevada integración
Hong KongFinanzas internacionalesBanca, mercados de capitales y fintechAlta integración con mercados occidentales
Corea del SurInfraestructura tecnológicaBanca móvil y pagos electrónicosAlta integración
JapónSolidez institucionalBanca y pagos digitalizadosAlta integración
Estados UnidosInnovación financiera privadaTarjetas, fintech, banca digital y plataformasCentro mundial de innovación
EuropaRegulación y mercado integradoBanca digital, pagos y fintechAlto grado de integración

Las marcas asiáticas llegan a América Latina

La revolución digital asiática también puede observarse en América Latina. Las marcas procedentes de China, Corea del Sur y Japón han ganado posiciones en electrónica, telecomunicaciones, automóviles, electrodomésticos y comercio electrónico.

Entre las marcas chinas destacan Xiaomi, Huawei, Lenovo, TCL, Hisense y BYD. En comercio electrónico transfronterizo sobresalen plataformas como AliExpress, Shein, Temu y Shopee, aunque no todas tienen el mismo origen corporativo o estructura empresarial.

En Corea del Sur, Samsung, LG, Hyundai y Kia tienen una presencia consolidada. Japón mantiene una enorme influencia mediante Toyota, Honda, Nissan, Sony y otras compañías.

El avance no debe medirse únicamente por las ventas de las marcas. También debe observarse el comercio bilateral, las inversiones, las plantas de ensamblaje, las redes logísticas y la incorporación de proveedores locales.

Cuadro 4. Principales marcas asiáticas con presencia en América Latina

País de origenMarcas representativasSectoresPresencia latinoamericana
ChinaXiaomi, Huawei, Lenovo, TCL, Hisense, BYDElectrónica, telecomunicaciones, computación, vehículos eléctricosAlta y en expansión
ChinaAlibaba/AliExpress, Shein, TemuComercio electrónico y comercio transfronterizoMuy alta y creciente
Corea del SurSamsung, LGElectrónica, electrodomésticosMuy alta
Corea del SurHyundai, KiaAutomóvilesMuy alta
JapónToyota, Honda, NissanAutomóviles y movilidadMuy alta
JapónSony, PanasonicElectrónica y entretenimientoAlta
IndiaTata y otras empresas de servicios tecnológicosAutomóviles, tecnología y serviciosEn expansión

Omdia registró que en 2025 se comercializaron 140,5 millones de teléfonos inteligentes en América Latina; Xiaomi alcanzó 24,6 millones de unidades y se situó en segundo lugar regional, detrás de Samsung. (Omdia)

China y América Latina: un comercio cada vez más profundo

El vínculo comercial entre China y América Latina ha dejado de concentrarse exclusivamente en materias primas. Aunque los minerales, alimentos, hidrocarburos y productos agrícolas continúan teniendo un peso considerable, las importaciones latinoamericanas procedentes de China incluyen maquinaria, equipos eléctricos, vehículos, productos electrónicos y bienes de consumo.

En 2025, el comercio bilateral entre Brasil y China alcanzó aproximadamente US$171.000 millones, un máximo histórico. Brasil exportó alrededor de US$100.000 millones a China e importó US$70.900 millones desde ese país. (Agência Brasil China)

Chile registró en 2025 un intercambio comercial de bienes con China de aproximadamente US$67.100 millones. China representó el 33,3 % del intercambio comercial chileno y el 36,8 % de sus exportaciones. (Subrei)

En Perú, China se mantuvo como principal socio comercial; durante 2025 las exportaciones peruanas hacia China superaron los US$32.600 millones y las importaciones procedentes de ese país rondaron los US$15.000 millones. (Statista)

Colombia también ha profundizado su relación comercial con China. El intercambio bilateral alcanzó unos US$21.000 millones en 2024, según información presentada ante la Organización Mundial del Comercio. (China en la OMC)

La República Dominicana, por su parte, importó desde China aproximadamente US$5.990 millones en 2025, mientras sus exportaciones hacia ese mercado alcanzaron unos US$310 millones. Entre sus principales importaciones desde China estuvieron equipos eléctricos y electrónicos, maquinaria, vehículos, plásticos y productos siderúrgicos. (Trading Economics)

Cuadro 5. Comercio de China con países latinoamericanos seleccionados

País latinoamericanoAñoComercio o flujo destacadoLectura económica
Brasil2025Intercambio bilateral: US$171.000 millonesPrincipal relación comercial China-América Latina
Chile2025Intercambio: US$67.100 millonesChina es principal socio comercial
Perú2025Exportaciones a China: >US$32.600 millones; importaciones: ≈US$15.000 millonesFuerte relación minera, agroexportadora e industrial
Colombia2024Intercambio bilateral: ≈US$21.000 millonesChina es segundo socio comercial
Rep. Dominicana2025Importaciones desde China: US$5.990 millones; exportaciones: US$310 millonesRelación marcada por importaciones de manufacturas y bienes de capital

Los datos no son estrictamente homogéneos: en algunos casos se dispone de intercambio total y en otros de exportaciones/importaciones separadas. No deben interpretarse como ventas de las marcas asiáticas.

¿Quién comercia con quién?

La presencia de las empresas asiáticas en América Latina debe entenderse dentro de una transformación más amplia. Las compañías no solamente venden productos terminados: participan en cadenas de suministro, infraestructura, telecomunicaciones, energía, movilidad eléctrica, centros de datos y servicios digitales.

En este sentido, América Latina representa un mercado estratégico para Asia. Para los países latinoamericanos, la oportunidad consiste en evitar que la relación se limite a importar productos terminados. El desafío es atraer inversión, desarrollar proveedores locales, incorporar tecnología y aumentar el contenido nacional de las cadenas productivas.

Para países con una fuerte plataforma exportadora y de zonas francas, este proceso puede abrir oportunidades en manufactura electrónica, ensamblaje, dispositivos médicos, componentes automotrices, centros de datos, servicios tecnológicos y logística.

El tamaño de las economías asiáticas

La magnitud económica de Asia explica buena parte de su capacidad para generar empresas digitales de escala mundial.

A continuación, se presenta la evolución del PIB nominal de siete economías asiáticas directamente vinculadas con el análisis: China, India, Japón, Corea del Sur, Indonesia, Singapur y Hong Kong. Los valores de 2016-2025 corresponden a la serie del FMI publicada en el World Economic Outlook de abril de 2026; 2026 es una proyección. Las cifras se expresan en billones de dólares estadounidenses y están redondeadas. (Datos del FMI)

Cuadro 6. PIB nominal de economías asiáticas seleccionadas, 2016-2026

US$ billones

Economía20162017201820192020202120222023202420252026*
China11,4512,5214,1114,5915,1118,1818,3418,3718,9519,6320,85
India2,262,612,652,782,613,083,253,503,763,924,15
Japón5,115,045,155,255,195,234,454,384,194,444,38
Corea del Sur1,581,711,821,751,741,941,801,841,881,871,93
Indonesia0,93**1,02**1,04**1,121,061,191,321,371,401,451,54
Singapur0,320,340,380,380,350,440,510,510,570,600,66
Hong Kong SAR0,320,340,360,360,340,370,360,380,410,430,45

* Proyección para 2026.
** Cifras redondeadas.
Fuente: FMI, World Economic Outlook, abril de 2026; series históricas y proyecciones nominales. (Datos del FMI)

La comparación revela una característica fundamental: China pasó de aproximadamente US$11,5 billones de PIB nominal en 2016 a una proyección cercana a US$20,9 billones en 2026. India, por su parte, avanzó desde unos US$2,3 billones hasta una proyección de US$4,2 billones. (Worldometer)

No obstante, el PIB nominal no debe confundirse con el nivel de bienestar, la productividad o el poder adquisitivo de la población. Para esas comparaciones son necesarios otros indicadores, como el PIB por habitante, la paridad del poder adquisitivo, la productividad laboral y la distribución del ingreso.

La política pública será decisiva

El avance tecnológico puede generar enormes beneficios al impulsar la productividad, ampliar los mercados y crear nuevas oportunidades de empleo. Pero la revolución digital no produce automáticamente resultados positivos para todos los sectores ni para todos los trabajadores.

Su impacto dependerá de las políticas públicas, de la calidad de la educación, de la infraestructura digital, de la competencia, de la protección de los consumidores y de la capacidad de los gobiernos para adaptar sus regulaciones.

Una de las prioridades debe ser modernizar los sistemas educativos para responder a una economía que demanda competencias digitales, pensamiento crítico, capacidad de adaptación y formación permanente. También será necesario fortalecer la ciberseguridad, la protección de datos, la competencia económica y la inclusión financiera.

La experiencia asiática muestra que la tecnología puede convertirse en un poderoso instrumento de desarrollo cuando existe una combinación de infraestructura, capital humano, inversión, empresas innovadoras y políticas públicas coherentes.

Para América Latina y el Caribe, la lección es particularmente importante. La región no debería limitarse a ser un gran mercado consumidor de productos digitales fabricados en Asia, Estados Unidos o Europa. El reto consiste en convertirse también en productor, desarrollador e integrador de tecnología.

La competencia tecnológica del siglo XXI no se decidirá únicamente por quién fabrica más teléfonos, automóviles eléctricos o semiconductores. También dependerá de quién sea capaz de formar más talento, generar mejores empresas, procesar más datos, desarrollar inteligencia artificial, construir cadenas de suministro eficientes y transformar innovación en productividad.

Asia ha demostrado que esa transformación es posible. La cuestión para América Latina es si será capaz de participar activamente en ella.

El autor es economista.

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista, CPA, comunicador social, catedrático universitario con 25 años de experiencia en el Sector Público Centralizado, Descentralizado y el Congreso. Desempeño en áreas como: Director de Innovación y Desarrollo Productivo del MEPyD, Consultor Económico y Social del Dpto. de Comisiones Cámara de Diputados, Director Depto. Financiero del SIUBEN, Enc Administrativo y Financiero de la Oficina de Cooperación Internacional del MINERD. Director del Centro de Procesamiento de Datos del...