El pasado 14 de junio presencié uno de los actos conmemorativos más hermosos que he visto. Canto, danza y teatro, combinados para honrar el heroísmo.
Entre quienes deleitaron al público estaba José Antonio Rodríguez, exministro de Cultura, en cuyo puesto se prestó para solicitar un análisis de ADN a los restos de Francisco Alberto Caamaño Deñó, como requisito inventado previo a ser trasladados al Panteón de la Patria.
Lo veía cantando frente al mausoleo donde reposan los restos de los expedicionarios de junio de 1959, y me preguntaba si él también dudaba de esos. Pues la mayoría fueron sepultados en fosas comunes, y localizados décadas después, mezclados unos con otros.
José Antonio Rodríguez hizo esa deshonra, en violación a la Ley 4-13, que ordena el traslado de los restos de Caamaño que descansan en el mausoleo del Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez.
Su limitado sentido de la historia al parecer no le permitió ver que esa acción podría llevar a que mañana cualquier antojado pida hacer un ADN a los restos de Duarte, que fueron traslados al país mucho tiempo después de su muerte; o a los restos de Sánchez, que luego de fusilado fue tirado en una fosa común en San Juan junto a sus compañeros, por sólo citar ejemplos.
Como le diría José Antonio Rodríguez a los familiares de los héroes de junio, que esos no son sus restos, pues no se les ha “verificado” la identidad.
Los restos de Caamaño fueron hallados a pocos metros de donde fue asesinado, llegándose ahí por el testimonio del soldado que lo sepultó luego de parcialmente quemar sus restos, y su osamenta fue levantada y analizada por antropólogos que confirmaron total coincidencia con las características de Caamaño.
Unos restos sometidos a altas temperaturas y que estuvieron años expuestos a los elementos del suelo, el agua y los microorganismos no hay forma de hacerles esas pruebas, pero la ignorancia es irreverente. La memoria de Caamaño es una espina dolorosa para los intereses dominantes en este país. Mismos intereses que pusieron a Trujillo y a Balaguer.