¿Por qué Elizabeth Silverio sigue en libertad a pesar de su condena a 5 años?
Elizabeth Silverio Silien, conocida como “la neurocientífica”, fue condenada a cinco años de prisión por estafa y usurpación de funciones en el área de la salud. Sin embargo, continuará en libertad hasta que se cumpla el plazo establecido en el Código Procesal Penal para recurrir la sentencia.
Si no apela dentro del tiempo que establece la normativa dominicana, la sentencia se convertirá en definitiva. En ese caso, será notificada al Ministerio Público para proceder con su ejecución. Por el contrario, si decide recurrir la condena, como informó el jurista Waldo Paulino, abogado de Silverio Silien, la imputada permanecerá en libertad durante todo el proceso de apelación.
En caso de presentar un recurso de apelación y no obtener un resultado favorable, Silverio podrá continuar en libertad mientras transcurre el plazo legal para recurrir en casación ante la Suprema Corte de Justicia, tal como lo establece la ley.
La defensa de la sentenciada indicó que apelará la decisión una vez sea notificada la resolución, con el objetivo de lograr la absolución de su representada.
La sentencia se ejecutará una vez se agoten todos los recursos legales y se notifiquen formalmente. Tras el fallo definitivo del recurso de casación, el Ministerio Público procederá a su ejecución, lo que implica el arresto de Silverio y su traslado al Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Mujeres, en San Cristóbal, o su entrega voluntaria a las autoridades.
La jueza de la Novena Sala Penal del Distrito Nacional, Milagros Ramírez, condenó este martes a cinco años de prisión a Silverio Silien, tras ser hallada culpable de estafa y usurpación de funciones en el área de la salud.
Silverio, identificada como “la neurocientífica”, ejercía como supuesta especialista en el tratamiento de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el centro Knowledge Land (Kogland), donde también se desempeñaba como directora.
Además de la pena de prisión, fue condenada al pago de una indemnización de dos millones de pesos a favor de las víctimas.
El Ministerio Público estableció que la acusada no posee registro académico válido ni habilitación legal para ejercer profesiones vinculadas a la salud, según certificaciones emitidas por universidades extranjeras.
Como parte de su accionar, Silverio utilizó documentos falsificados, incluyendo títulos universitarios y un número de exequátur inexistente, con los que aparentaba una preparación profesional que no tenía. De esta manera, logró generar confianza en las familias y captar pacientes a quienes ofrecía servicios en su centro.
