¿Por qué “dar cuerda” funciona en el béisbol? Un psicólogo lo explica
Luis Bergés analiza cómo la provocación puede influir en el rendimiento y las emociones durante el Clásico Mundial
Santo Domingo.– “Eso que denominamos cuerda, como todo tipo de comportamiento, va a tener un efecto dependiendo de quién lo reciba y qué tan vulnerable se siente esa persona”. Con esa frase, el psicólogo Luis Bergés explica el fenómeno de “dar cuerda”, una práctica común en el béisbol que consiste en provocar o burlarse del rival para sacarlo de concentración.
En el contexto dominicano, la expresión también se entiende como una broma o burla insistente que busca incomodar al contrario.
El tema cobra relevancia en medio del ambiente que rodea el partido entre República Dominicana e Israel en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, un duelo clave para la novena quisqueyana.

El encuentro está programado para este lunes a las 12:00 del mediodía en el LoanDepot Park de Miami, en Estados Unidos.
Tras un inicio arrollador en el torneo, el equipo dominicano llega con la oportunidad de asegurar su pase directo a los cuartos de final.
Mientras tanto, en redes sociales ya circulan memes y bromas entre fanáticos, reflejo de la intensidad que genera el clásico ambiente competitivo.
“Dar cuerda” es parte del juego
Para Bergés, la provocación puede ser interpretada de distintas maneras dependiendo de la fortaleza emocional de quien la recibe.
“Cuando la persona tiene la suficiente madurez psicológica se da cuenta de que la cuerda no es más que una forma hasta divertida de azuzar al contrario y mostrar alegría cuando el rival cae en una posición de derrota”, explicó.
En ese sentido, el especialista considera que, en muchos casos, este tipo de interacción forma parte de la cultura deportiva y puede verse como una forma de rivalidad amistosa.

El riesgo del fanatismo extremo
Sin embargo, el psicólogo advierte que la situación cambia cuando el fanatismo se vuelve excesivo y las emociones se desbordan.
“Recuerda que el fanatismo muchas veces obnubila la conciencia y las emociones se pueden desbordar”, señaló.
Bergés recordó que este fenómeno no es exclusivo del Caribe y citó los casos de violencia protagonizados por los llamados hooligans en el fútbol europeo, donde el fanatismo ha provocado incluso tragedias.
A su juicio, en el Caribe la rivalidad deportiva suele mantenerse dentro de un tono más festivo.
“La mayor parte de las veces todo se queda en una broma, en una chercha, como decimos en buen dominicano”, afirmó.
Cuando la provocación se convierte en acoso
El especialista explicó que la línea peligrosa se cruza cuando la provocación deja de ser una broma y se convierte en acoso.
“Ya cuando hay acoso es una persona que está poniendo un límite y el otro no respeta ese límite”, advirtió.
También recordó que las derrotas deportivas pueden provocar un impacto emocional profundo en los atletas.
“Aunque una derrota sea deportiva no significa que no duela. Hay atletas que cuando sus equipos pierden duran horas y hasta días para recuperarse emocionalmente”, dijo.
El peso emocional de representar a un país
En torneos internacionales como el Clásico Mundial de Béisbol, la carga emocional es mayor porque los jugadores no solo defienden a un equipo, sino a toda una nación.
“Aquí se está defendiendo los colores de una nación. Cuando la selección gana uno se siente unido en la victoria, y cuando pierde también se siente un dolor colectivo”, sostuvo.
El psicólogo recordó que rivalidades recientes también influyen en la intensidad emocional de los partidos, como la derrota dominicana ante Venezuela o la eliminación frente a Puerto Rico en ediciones anteriores del torneo.
Pese a todo, Bergés insiste en que el deporte debe mantenerse dentro de su esencia.
“Hay que seguir viendo el deporte como lo que es: un juego con reglas y normas que nos recrea y nos divierte, no una contienda entre enemigos”.
