Poder contra poder
Desde hace tiempo no se ha producido un combate entre dos púgiles con tanta pegada como la que se escenificará mañana en Las Vegas, entre el haitiano-canadiense Bermane Stiverne y el estadounidense Deontay Wilder.
La pegada de ambos es sencillamente descomumal, capaz de “derribar” con un golpe cualquiera el Obelisco hembra en la avenida George Washington en Santo Domingo.
Stiverne, quien es campeón de pesado tiene marca de 24 triunfos, de los cuales 21 han sido por la vía rápida, con apenas una derrota. Por su parte, el retador obligatorio Wilder, se encuentra invicto en sus 32 apariciones, todas por la vía del sueño.
El estadounidense tiene más alcance, y muy pocos rivales han podido llegar más allá del cuarto asalto, lo que podría ser una desventaja si el combate se prolonga más de siete asaltos, dado que al ser una pelea por título, está reglamentada a 12.
Definitivamente, estos dos pesados han concitado la atención del mundo del boxeo, debido a que en los últimos años se ha mantenido un dominio absoluto de los hermanos Klisthko en esa división, que tradicionalmente fue propiedad absoluta de púgiles estadounidenses.
