Perspectivas del mercado petrolero después del conflicto en Oriente Medio

Economista, Tomás D. Guzmán Hernández
Economista, Tomás D. Guzmán Hernández.

La tradicional volatilidad de los precios del petróleo parece estar entrando en una nueva etapa de relativa estabilización tras la reducción de las tensiones bélicas en Oriente Medio. El reciente conflicto que involucró a Estados Unidos, Israel e Irán provocó fuertes fluctuaciones en los mercados energéticos internacionales; sin embargo, la disminución de los riesgos geopolíticos ha contribuido a moderar las expectativas de los inversionistas y a reducir las primas de riesgo incorporadas al precio del crudo.

Para la administración del presidente Donald Trump, un escenario de precios moderados del petróleo resulta políticamente conveniente de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre de 2026, debido a la estrecha relación existente entre el costo de la energía, la inflación y la percepción ciudadana sobre el desempeño económico. Un petróleo menos costoso contribuye a contener las presiones inflacionarias y favorece la estabilidad económica interna.

La mayoría de los países importadores de petróleo, particularmente las economías emergentes y en desarrollo, se beneficiarán de esta nueva coyuntura. Durante el primer semestre del año, los conflictos geopolíticos elevaron considerablemente la incertidumbre y afectaron las proyecciones macroeconómicas. Sin embargo, los precios internacionales del crudo han comenzado a retornar gradualmente al rango previsto por numerosos organismos internacionales, situado entre los 60 y 70 dólares por barril.

Las perspectivas actuales indican que los costos de producción convencionales continuarán disminuyendo gracias a los avances tecnológicos, las mejoras logísticas y el aumento de la eficiencia operativa. Esta tendencia podría contribuir a mantener los precios internacionales dentro de un rango relativamente estable durante los próximos meses.

Por otra parte, la producción de petróleo no convencional seguirá desempeñando un papel decisivo en la oferta mundial. La expansión de este segmento productivo ha modificado profundamente la estructura del mercado energético internacional, beneficiando especialmente a los países importadores que dependen de los combustibles fósiles para sostener sus actividades económicas y productivas.

No obstante, los efectos macroeconómicos derivados de los recientes conflictos —como el aumento del endeudamiento público, la desaceleración de la inversión, el encarecimiento temporal de algunos insumos productivos y las presiones sobre los tipos de cambio— continuarán influyendo sobre el crecimiento económico global. A medida que las tensiones geopolíticas disminuyan, se espera una recuperación gradual del comercio internacional, de la inversión extranjera y de las cadenas globales de suministro.

La historia reciente del mercado petrolero demuestra que, tras períodos de elevada conflictividad internacional, suelen producirse fases de estabilización y recuperación económica. Un ejemplo importante ocurrió a partir de junio de 2014, cuando el precio del barril de petróleo cayó desde niveles superiores a los 100 dólares hasta experimentar una reducción cercana al 50 %, dando origen a un prolongado período de precios moderados.

Este episodio generó un amplio debate académico y económico sobre sus causas y consecuencias. Previamente, el mercado petrolero había experimentado otros tres grandes colapsos de precios: los de 1985-1986, 1990-1991 y 2008-2009. Diversos estudios concluyeron que la crisis de 2014 guardaba importantes similitudes con la ocurrida entre 1985 y 1986, debido principalmente al rápido crecimiento de la producción no convencional y a los cambios estratégicos implementados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

La producción de petróleo no convencional proviene fundamentalmente de hidrocarburos atrapados en formaciones geológicas de baja permeabilidad, tales como el esquisto (shale oil), las arenas bituminosas y los crudos extra pesados. Su extracción requiere tecnologías avanzadas como la fracturación hidráulica (fracking) y la perforación horizontal, las cuales han transformado significativamente el panorama energético mundial.

Entre los principales productores de petróleo no convencional destacan:

  • Estados Unidos, líder mundial en producción de shale oil, cuya revolución energética ha fortalecido su seguridad energética y reducido considerablemente su dependencia de las importaciones.
  • Argentina, mediante el desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta, considerado uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del planeta y que ha permitido al país consolidarse como un importante actor energético regional.
  • Venezuela, poseedora de las mayores reservas de crudo extra pesado del mundo en la Faja Petrolífera del Orinoco, aunque su capacidad productiva continúa condicionada por factores institucionales, financieros y geopolíticos.

Asimismo, nuevos productores emergentes están modificando la geografía energética internacional. Guyana constituye el caso más destacado de América Latina, registrando uno de los crecimientos más acelerados de producción petrolera del mundo y proyectándose como un actor relevante en los mercados internacionales durante la próxima década.

¿Qué factores explican una posible reducción sostenida de los precios del petróleo? Entre las principales razones se encuentran la disminución de los riesgos geopolíticos, el incremento de la oferta global, la incorporación de nuevos productores, la recuperación parcial de la capacidad exportadora de algunos países y la estrategia de producción adoptada por la OPEP+ para preservar su cuota de mercado.

Estados Unidos continuará desempeñando un papel central en esta dinámica, aumentando su capacidad productiva cuando las condiciones del mercado y la seguridad energética así lo requieran. Al mismo tiempo, las fluctuaciones del dólar estadounidense seguirán influyendo sobre el comportamiento de los mercados de materias primas y sobre las economías emergentes altamente dependientes de las importaciones energéticas.

Durante el resto del año, el mercado petrolero probablemente mantendrá una tendencia de moderación de precios, favorecida por la reducción de las tensiones internacionales y por la expansión de la oferta mundial. Esta situación representa un importante alivio para América Latina y para otras economías importadoras, al reducir costos de producción, transporte y generación eléctrica.

En el caso de la República Dominicana, un escenario internacional de menores precios del petróleo debería reflejarse progresivamente en ajustes a la baja en los precios internos de los combustibles, contribuyendo a moderar las presiones inflacionarias, mejorar la competitividad empresarial y fortalecer el poder adquisitivo de los hogares.

La experiencia histórica demuestra que los períodos prolongados de altos precios del petróleo suelen ser transitorios y responden, en gran medida, a factores geopolíticos extraordinarios. La eventual consolidación de un escenario de paz y estabilidad en Oriente Medio permitiría restablecer gradualmente el equilibrio entre oferta y demanda, facilitando una recuperación económica más robusta y sostenible para la mayoría de los países no productores de hidrocarburos.

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza del Cambio Climático (Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) Madrid, España)