(Poema dedicado a Venezuela)
Siete de la mañana y este es mi quinto café del día,
veo el humo esparcirse en este ambiente frío,
mientras seis esferas trasnochadas parten mi cara.
Me viste sangrar…
No he parado de llorar y rezar,
estoy pegada a mi lecho como un tatuaje.
En mi desesperación, no encuentro respuestas.
Me lavo las manos…
Un puño golpeó a mis chamos,
a los valientes del Sur.
La tierra se tragó a La Guaira,
mostrando ingratitud.
Siento tu soledad…
Gritos y llantos rodean la gran ciudad,
almas bajo los escombros esperando descansar.
La esperanza es una madre como sacrificio en la cruz,
la hermanita nos guía hasta cruzar un túnel sin luz.
Estoy hecha añicos…
Aves de carroña sobrevuelan los picos,
parece una pesadilla que se repite,
primero me echaste agua,
después me embarraste de lodo.
Respiro poco…
Triste cementerio loco,
¿cómo te atreviste a tanto?
Me hiciste un juramento,
lo pactaste ante los santos.
Sueño con verte…
Como piedra el corazón del que juró defenderte,
cuando lo necesitaste echó tu ropa a su suerte,
pero el mundo demostró que está contigo,
en momentos como este se conocen los amigos.
Pierdo los sentidos…
Aféitate la cabeza y rasga tus vestidos,
rostro en tierra y en silencio, que el carbón cubra tu boca,
aguarda hasta mi señal,
que llegue el día perfecto.
Me siento perdida…
Mi Venezuela querida,
algún día te levantarás,
tengo la esperanza que tendrás la paz que sueñas.
Tus campos benditos darán a luz cayenas.
Dormiré una siesta…
Alza tus ojos negros junto a tu cabellera,
ven y báilame un joropo, muéveme esas caderas,
entre arepas y cachapas quiero verte sonreír,
tú eres la más hermosa, porque así lo decidí.
Quiero creer…
Una llama silenciosa nace en tu pecho y tiemblas,
levanta los puños, hermana, que llegó tu redención,
de lino y rubíes se visten los guaireños en sabad,
las rayas y las estrellas anunciarán tu paz.
Este poema describe exactamente los sentimientos que he experimentado durante esta tragedia tan terrible, causada por el terremoto que sucedió en Venezuela el miércoles 24 de junio del 2026.
Mis hermanos y hermanas, todas nuestras oraciones están con ustedes.
La República Dominicana y el mundo lloran y oran sin cesar. Esperando que Dios sea su fuerza y aliento.
Quiero decirles en nombre de mi nación que los amamos y deseamos que Venezuela se levante y vuelva a sus años dorados.
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