Pelegrín Castillo: Sería gravísima equivocación de EEUU sumarse a campaña para desconocer sentencia TC

Diputado Fuerza Nacional Progresista
Pelegrín Castillo.

SANTO DOMINGO.- El diputado Pelegrín Castillo advirtió al Congreso de los Estados Unidos que constituiría una gravísima equivocación de ese país, sí a partir de una “campaña aviesa de desinformación y burdas mentiras”, se sumase a los febriles esfuerzos realizados por algunos sectores de Haití y su diáspora, en estrechas alianzas con grupos de presión y legisladores norteamericanos, para desconocer o mediatizar la decisión legitima del Tribunal Constitucional dominicano.

El legislador dominicano precisó que deliberadamente se quiere confundir el término “apátridia” con casos de indocumentación o documentación irregular, y que es incierto que la Constitución del 2010 haya establecido normas o criterios distintos a los vigentes desde 1929, sobre las formas de obtención de la nacionalidad por jus soli.

En una misiva dirigida al Congreso estadounidense, Castillo les expresa algunas reflexiones e inquietudes en relación a la carta que un grupo de Representantes al Congreso de los Estados Unidos enviara al Presidente Danilo Medina, el pasado 29 de octubre.

El legislador dominicano confesó que comparte las preocupaciones de esos legisladores sobre el posible surgimiento de situaciones muy peligrosas, de repercusiones imprevisibles, pero no precisamente por la ejecución de esa sentencia del Tribunal Constitucional.

“Existen otros factores que podrían detonar una crisis de envergadura, que desafortunadamente fueron omitidos en esa comunicación, quizás por desconocimiento, y que no obstante, resultan imprescindibles considerarlos para una apreciación cabal de lo que acontece entre las dos naciones que coexisten en la isla de Santo Domingo, que posee una altísima densidad demográfica de 230 habitantes por kilómetros cuadrados”, sostuvo.

Recordó que desde hace más de 20 años Haití se encuentra en la agenda del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y ha experimentado tres intervenciones internacionales fundadas en ¨motivos humanitarios¨ o en ¨defensa de la democracia y los derechos humanos¨.

“Una gran mayoría de dominicanos -y creo expresar esa corriente –tiene grandes aprehensiones sobre la significación real de esa acción internacional que acusa un balance desesperanzador. Legítimamente nos preguntamos: ¿ha mejorado Haití? ¿Se ha intentado seriamente la reconstrucción de sus bases nacionales, que estaban destruidas incluso mucho antes del terremoto del 2010? ¿Existen razones serias para pensar que tendrá un futuro diferente de lo que ha sido su historia marcada por la inestabilidad y la violencia destructiva?”, dijo en la misiva.

Afirmó que ningún pueblo del mundo tiene más interés que el dominicano de que Haití sea estable, seguro y eventualmente prospero. “Los dominicanos somos los que más ganaríamos si nos acercáramos a esa gran meta”, subrayó.

Señaló que, lamentablemente, existen sobradas evidencias de que la acción internacional en Haití, en gran modo bajo la influencia de los Estados Unidos, ha tenido otras prioridades, entre las que citó que se ha concentrado en sostener un orden publico mínimo, que apuntala precariamente autoridades con visos de legitimidad democrática, y con poca o ninguna capacidad efectiva de transformar las realidades extremas de Haití.

También que procura evitar a toda costa que se generen flujos de migración por mar – como los ocurridos entre 1991 y 1993- hacia los Estados Unidos de América, los territorios de ultramar del Reino Unido y Francia, y los demás Estados insulares del Caribe; condicionar en forma progresiva a República Dominicana a asumir el rol del Estado pivote, para que en los hechos sea zona de amortiguamiento hacia las que se dirigen los crecientes flujos de migración haitiana, con tendencia a conformar asentamientos humanos estables.

“Lo que se quiere ocultar es que los gobernantes de Haití no quieren o no pueden cumplir con su obligación esencial de documentar a sus nacionales, y sobre todo, respetar el Acuerdo de Washington de 1938 y su Modus Operandi, que es el único instrumento internacional vigente entre ambos estados en relación a la materia tratada, asumiendo la postura irresponsable de quien cree que todo se le debe y que no tiene nada que perder”, enfatizó.

Para Castillo, lo que se quiere silenciar es que el Congreso de la República Dominicana ordenó desde el año 2004 el Plan de Regularización de Extranjeros, que vendría a beneficiar a la mayoría de aquellos que hoy se encuentran en situación de ilegalidad en el territorio nacional, pero que no ha podido ejecutarse, en gran modo, por las resistencias que oponen ciertos actores internos y externos, apoyados muy especialmente desde los Estados Unidos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“El Estado Dominicano y sus instituciones están consientes de su responsabilidades. Hay un grupo de personas, hijos de extranjeros en tránsito o en situación de ilegalidad, educados y formados en el país y sin vínculos mayores con el país de sus padres, que por fallas en el sistema de registro civil y sin falta de su parte, han sido documentados en forma indebida como dominicanos”, manifestó.

Dijo que existe amplio acuerdo de que los mismos, dentro el Plan de Regularización Migratoria, sean beneficiarios de una ley de naturalización especial que establezca procedimientos expeditos y de bajo costo.

“Señores legisladores, ¿es justo y moral defender el derecho de las personas desconociendo o aplastando el derecho de las naciones, en especial, cuando estas son vulnerables y dependientes? ¿De qué valen los acuerdos internacionales que determinan que la definición de la nacionalidad es competencia del dominio reservado de los Estados?”, cuestionó.

Agregó que “Si en los Estados Unidos y en otras naciones del mundo, algunos poderosos sienten que tienen una deuda histórica con Haití, opinión con la que muchos dominicanos estamos de acuerdo, es bueno que la salden de otra manera. Nunca a expensas de una nación abierta y acogedora, que ha sabido crecer integrando y amalgamando todas las migraciones, desde la migración judía cuando el mundo le cerraba la puertas hasta la haitiana”

Afirmó que los que promueven esa acciones contra República Dominicana, las que calificó de insensatas y contraproducentes, contrarias a la historia y desconocedoras de las identidades culturales, no han reparado que de esa manera solo van a provocar situaciones conflictivas que afectaran aun más la seguridad de una región que ya está muy convulsionada, grávida de contradicciones, en la que el narcotráfico y el crimen organizado tiene una ominosa incidencia, con efectos disolventes.

Pelegrín Castillo expresó que escribió dicha carta con la esperanza de que frente al despropósito descomunal que quiere perpetrarse con la nación dominicana, surjan en su defensa, en el Congreso de los Estados Unidos, voces de justicia, razón y prudencia.

Sobre el autor

Johanna García

Periodista con experiencia en prensa escrita y digital.