Pareja, familia e inteligencia emocional (I)
El estudioso de la Inteligencia Emocional (CE) Daniel Goleman, enuncia cualidades o competencias que debe tener la persona para triunfar en el área laboral, tales como empatía, adaptabilidad, iniciativa, capacidad de persuasión, optimismo y flexibilidad. Él y otros estudiosos de la CE han descubierto que esta desempeña un papel primario en las relaciones laborales y profesionales con relación al Cociente de Inteligencia (CI).
El cociente de inteligencia, refiriéndose a la inteligencia básica con la que nacemos y que permite entendamos y rindamos intelectualmente, no varía mucho después de los 10 años de edad, es diferente a la Inteligencia emocional. Esta es un proceso de aprendizaje que podemos aprender y desarrollar, continuando durante toda la vida.
Todas esas características enumeradas del triunfador laboral podemos aplicarlas a la pareja y la familia.
En países desarrollados han hecho estudios que demuestran que está ascendiendo el número de personas con mayor cociente de inteligencia, mientras, la inteligencia emocional está disminuyendo. Mientras más CI, menor es la CE. Afortunadamente, mientras crecemos y maduramos podemos desarrollar mejor actitud, aprender a manejar las emociones e impulsos, perfeccionar la empatía, desarrollar habilidades sociales y trabajar en nuestra motivación.
Así aumentamos la inteligencia emocional, lo cual es importante para las relaciones familiares e interpersonales.
La dinámica familiar no es igual que una empresa comercial en la cual cuando el trabajador no rinde, se despide. En la familia existe la lealtad, el afecto y la correspondencia, no se despide a alguien. Se trabaja para mantenerla unida.
