¿Para dónde vamos?

Eduard Moya, Presidente fundador de Moya & Asociados abogados consultores
Eduard Moya, Presidente fundador de Moya & Asociados abogados consultores

En los últimos días se ha debatido la reducción de la jornada laboral, a través de un proyecto de ley o de manera voluntaria, como bien lo afirmó el ministro de Trabajo. Frente a esta situación, el sector empresarial y aquellos que se preocupan por el desarrollo de la República Dominicana se preguntan: ¿en qué nos beneficia? ¿O en qué beneficia al país?

Cuando abordamos este tema y elegimos como título “¿Para dónde vamos?”, es porque no entendemos cuál es la razón o el enfoque que tiene el Gobierno al respecto, dado que simplemente se trata de alocuciones o intervenciones en los medios sin plantear objetivos claros, pero generando un ruido que pudiera afectar más la convivencia laboral en el sector empresarial.

Si analizamos la postura del Ministerio de Trabajo cuando plantea que la República Dominicana se va a insertar en el nuevo reloj laboral —“menos tiempo, mejor calidad”—, debemos entender que es una tarea que no se concretiza de la noche a la mañana. Todo lo contrario: nuestro país aún no alcanza esos niveles cuando lo abordamos desde un punto de vista general y no particular. Habrá empresas que podrían insertarse en ese modelo y que no necesitan la intervención del Ministerio de Trabajo para que les indiquen cómo llevar a cabo la gerencia y el desarrollo productivo de la empresa.


Tampoco entendemos —como lo ha planteado el Ministerio de Trabajo en sus intervenciones— cuáles serían los beneficios que arrojaría este nuevo modelo laboral, una cuestión que, sin duda alguna, nunca se ha explicado y que tampoco parece tener una explicación clara. De lo que sí estamos claros es de que en nuestro país existe una gran carencia de talento debido a la falta de educación, lo que no nos permite desarrollarnos ni desarrollar las empresas con talento dominicano. Son muchas las empresas que deben importar talento de otros países para ejecutar tareas especializadas en algunas áreas del entorno empresarial.

Nuestro país debería enfocarse todos los días en el desarrollo intelectual de la juventud, creando facilidades que permitan el desarrollo futuro de sus capacidades. Sin embargo, cuando se anuncia la reducción de la jornada laboral sin una explicación clara del objetivo que se persigue, lo que se advierte es una complacencia que podría fomentar que más personas permanezcan ociosas, viendo pasar el día sin ningún tipo de responsabilidad personal, familiar o frente a su país.


Hoy en día, y gracias al mal uso de las redes, existe una tendencia al "no al trabajo", tendencia que ha ido en aumento y que, sin lugar a dudas, está afectando el desarrollo económico del país, a tal punto que las empresas tienen carencia de personal y reclutamiento de calidad educacional y profesional. Esto ha reducido de manera palpable la cantidad de jóvenes interesados en trabajar y desarrollarse intelectualmente. Imagínense que, sumado a esto, se implemente —a través de una ley laboral o de manera voluntaria— la reducción de la jornada de trabajo. Sería llamar a la formación de una generación reforzada de vagos inoperantes que, al final, no aportarían más que problemas y atraso al país.

Otra interrogante sería preguntarnos: ¿Si promoviendo la cultura del vago, a dónde iría a parar este país? No cabe duda de que todos los padres son conscientes de que esta generación adolece de un impulso hacia la necesidad de un desarrollo personal en el ámbito técnico y profesional. Hoy en día se vive de una fábula que se encuentra en la nube a través de las redes, creyendo que lo que se aprecia en las redes sociales es cierto, que la riqueza que se promueve es una realidad. ¡Preocupados los padres responsables: qué será de su familia cuando ellos no estén!

Partiendo de otra visión, que tampoco entendemos, surge la pregunta de por qué promover la reducción laboral en un país en vía de desarrollo. Parecería que estamos ante una burbuja donde se cree que la mayoría de las personas pensantes comprenden que un país pudiera desarrollarse sentado en un mueble. Este país, al igual que las grandes naciones, forjó su riqueza a través del trabajo arduo de hombres y familias entregadas al bienestar de su familia y de su país, promoviendo en cada minuto la educación, la entereza, los valores y el amor a su familia y a su patria. Si analizamos la riqueza de las grandes familias del mundo, veremos que surgieron de la pobreza y del trabajo arduo, no de la comodidad.

Realmente no entendemos la razón por la cual se pretende enfocar en temas que, a nuestro humilde entender, no son más que entretenimiento para aquellos que no tienen sentido común frente a la realidad que se vive en la actualidad. Cuando se plantea que se trata de una tendencia mundial, como la reducción de las horas laborables, sería interesante entender que nuestro país apenas está en un proceso de desarrollo y que, por su condición geográfica y territorial, tiene una economía frágil. Cualquier país desarrollado, tanto en sus condiciones económicas como intelectuales, pudiera darse ese lujo, pero no es nuestro caso.

Si lo que se procura con esto es reducir la jornada laboral, como se plantea en otros países desarrollados, donde una gran parte de la fuerza laboral se ejerce de manera virtual o a través de la tecnología, es propio de países donde se ha desarrollado una gran capacidad intelectual y una sólida infraestructura productiva basada en la tecnología. No es el caso de la República Dominicana, lo que pudiera repercutir en un mensaje errado frente a la juventud y frente al desarrollo económico del país.

El papel del Ministerio de Trabajo es regular la relación laboral y fortalecer los mecanismos de respeto, en procura de evitar violaciones a los derechos laborales de cada ciudadano. Y, en caso de querer inmiscuirse en otras atribuciones y competencias, debería trabajar de la mano con el empresariado a los fines de fomentar la educación laboral y la importancia del trabajo para la sociedad.

Sobre el autor

Eduard Moya

Lic. Eduard L.Moya, presidente fundador de Moya & Asociados abogados consultores desde el 2008, magister en Derecho Civil, Derecho Constitucional, Procesal Constitucional y Derecho Administrativo. Docente universitario en Pucmm, Universidad de...