Papeleta “mató” a menú
No ha sido ninguna sorpresa que LeBron James haya decidido finalizar los dos últimos años de su contrato que le quedaban con Miami Heat, y declararse “agente libre”.
El Heat debe ser el menos sorprendido, por que desde antes de caer ante San Antonio en la final, James siempre sostuvo que iba a “meditar” si seguía en Miami, aunque admitía siempre, para evitar lo que se sospechaba, que tanto a él como a su familia le “encantaba” sus fanáticos y la ciudad.
Tras la guerra de millones que ha desatado el deporte, sus exponentes se han convertido en poderosas figuras del mercadeo y la publicidad, creándose una muy numerosa sociedad de multimillonarios.
Los fanáticos todavía no comprenden en su justa dimensión, el porqué los atletas ya no “aman” a los equipos en los que nacen o juegan por muchos años.
Y es que la búsqueda de mejores contratos es y seguirá siendo el factor fundamental en la carrera de cualquier atleta.
Además, si no rinden lo que se proyecta, los despiden o los negocian sin miramientos. Ante esas realidades, son “incontrolables cuando les toca negociar contratos.
Eso ya lo saben hasta “los chinos de Bonao”.
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