Santo Domingo.- Cada vez que una mercancía tarda más en llegar a su destino o cuesta más transportarla, la preocupación termina siendo la misma: ¿quién pagará la diferencia? Esa posibilidad vuelve a estar sobre la mesa ante la situación que afecta el tránsito de buques por el Canal de Panamá, una de las principales rutas utilizadas para el movimiento del comercio internacional.
Para República Dominicana, cualquier alteración en las rutas marítimas puede convertirse en un factor de atención para importadores, exportadores y operadores logísticos, debido a que una menor cantidad de barcos puede reducir la disponibilidad de espacio para transportar mercancías hacia la región.
Así lo explicó Mario Chong, presidente de la Asociación Dominicana de Centros y Operadores Logísticos (Asologic), quien advirtió que las alteraciones en la cadena de suministro suelen tener un impacto directo en el tiempo y dinero.
“Toda situación impacta la cadena de suministro, impacta dos cosas: tiempo o dinero”, señaló Chon a EL Día.
¿Qué puede pasar si transitan menos barcos?
El presidente de Asologic explicó que una reducción en la cantidad de buques que atraviesan el Canal de Panamá podría generar menor disponibilidad de espacio en algunos barcos que llegan a esta región.
Sostuvo que esto significa que el impacto no necesariamente se traduciría de inmediato en un aumento del precio de un producto específico, sino que podría comenzar por afectar la disponibilidad y los tiempos necesarios para movilizar las mercancías.
En una cadena logística, explicó Chon, cuando se altera el flujo habitual, las empresas deben buscar nuevas alternativas para mantener el suministro.
“El suministro buscará la manera de fluir, buscar nuevas formas de llegar”, sostuvo.
¿Subirán los precios de los productos importados?
Chong considera que todavía es prematuro hablar de un aumento de los precios de los productos importados como consecuencia de la situación del Canal de Panamá.
“No quisiera llegar todavía a ese punto. Creo que todavía no estamos en ese nivel”, respondió al ser consultado sobre la posibilidad de que el problema termine trasladándose al mercado.
El presidente de Asologic explicó que, si la situación se prolonga y llega a profundizarse, sí podría producirse presión sobre los fletes marítimos, debido a la relación entre oferta y demanda.
Hasta ahora, agregó, los fletes no han aumentado en los últimos meses en la magnitud que se había previsto.
El efecto puede comenzar por los fletes
El comportamiento del transporte marítimo es clave para determinar cuánto cuesta llevar una mercancía de un país a otro.
Por eso, una reducción en la cantidad de barcos disponibles puede generar una competencia mayor por los espacios de carga y, eventualmente, elevar los costos de transporte.
Sin embargo, evitó anticipar un escenario de aumentos generalizados y señaló que el mercado todavía está en una etapa inicial frente a la situación que se presenta en el Canal de Panamá.
Desde la perspectiva de los operadores logísticos, explicó, el desafío consiste en crear eficiencias que permitan reducir el impacto de eventuales aumentos en los costos de los fletes.
Cuba: otro mercado bajo presión
Chong citó el caso de Cuba y las exportaciones de huevos, un mercado en el que la reducción de las frecuencias de algunas líneas navieras puede generar dificultades para absorber la mercancía que necesita ser transportada hacia la isla.
De acuerdo con el presidente de Asologic, República Dominicana mantiene un flujo de productos hacia Cuba, pero las salidas disponibles no necesariamente tienen capacidad suficiente para compensar el espacio que dejan otras líneas navieras cuando reducen o suspenden sus operaciones hacia ese destino.
Añadió que esto puede convertirse en un desafío adicional para los exportadores que necesitan garantizar que sus productos lleguen a tiempo.
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