Palabras que construyen

Palabras que construyen

Palabras que construyen

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Si eres de los que cree que “las palabras se las lleva el viento”, te cuento que estás del lado equivocado de la acera porque las palabras viajan y tienen poder. Según el contexto, tono e intención pueden construir o destruir, en especial si son llevadas por mensajeros, asignados o no, ya que el mensaje puede llegar distorsionado.

Sé sabio al utilizar tus palabras y compartirlas, pues ellas son la acción dada y el reflejo de lo que habita en nuestros corazones, sean propias o de otros, si las compartes es porque hacen eco dentro de ti.

En nuestro entorno es común llevar y traer. Unos dicen y otros traen y, a veces, lo que llevan no tiene mucha relación a lo que recibieron, son más bien una interpretación desde su realidad… en el camino se agregan o quitan palabras. Lo peor del asunto es que llegan, con entonación diferente, sin el permiso del emisor, más para destruir que para construir.

Esta vida es muy corta para dedicarnos a destruir imágenes, trayectorias y personas al no ser cuidadosos con lo que nuestra boca comparte. Podemos estar o no de acuerdo con las acciones y estilos de otros, pero eso no nos da el derecho de ‘hacer un deporte’ el hablar de los demás sin saber su realidad, razones y sacrificios, tampoco podemos creer que los demás deben hacer y tomar decisiones que respondan a nuestro esquema mental de lo bueno y correcto.

Hay una cualidad que muchos olvidan, en un mundo signado por los éxitos materiales y por la avidez, el consumismo y los ego: la coherencia. Sin importar lo que suceda a nuestro alrededor, debemos ser siempre coherentes y respetar la coherencia de los demás, aún no estemos de acuerdo con su accionar.

Tengamos siempre presente que nuestras intenciones son las que hacen que nuestras palabras sean dulces o amargas.

Sé sabio al utilizar tus palabras, en especial si esas palabras son expresadas por otros. Toma la decisión de contener y detener el deseo de compartir lo que no te corresponde ni te han dado el permiso de hacerlo. Sé cuidadoso, pues todo lo que decimos puede, de una manera u otra, viajar más lejos de lo que nuestra mente puede imaginar.
Recuerda: Si salen de ti palabras amorosas, crecerás en espíritu.



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