Pactos de largo alcance
La experiencia con los contratos de largo alcance en Grandes Ligas han resultado en un verdadero chasco para los equipos que los han otorgado.
Cuando los Cardenales desestimaron los pedidos de Albert Pujols para que le otorgaran una extensión por 10 años, fueron muchos los que calificaron de “ingrato y mal agradecido” al conjunto.
Y las críticas eran en el entendido de que se le ignoraban las excelentes estadísticas acumuladas en su estadía en San Luis, donde definitivamente se constituyó en hombre equipo.
Sin embargo, la organización hizo caso omiso a las críticas, en el entendido de que, a los 31 años, pactar por 10 constituye una decisión de alto riesgo económico.
Si los Cardenales accedían al pedido de Pujols, su contrato terminaría cuando cumpliera los 41 años, edad en que la producción de un pelotero decae en forma estrepitosa.
Sin embargo, pese a esa realidad, algunos equipos se arriesgan sin ningún miramiento.
Es muy temprano para sacar conclusiones, pero ya comienzan las críticas a Robinson Canó, firmado por 10 años y 240 millones por Seattle, y cuya producción este año está por debajo de su historial.
