¡Otra vez los pactos!
La Estrategia Nacional de Desarrollo 2010-2030, marco de referencia elaborado para establecer las prioridades en las cuales el país habría de invertir esfuerzo y dinero para lograr su avance social, económico, ambiental e institucional, establece tres grandes macro reformas para tres grandes pactos.
Estos grandes pactos son el educativo, el eléctrico y el fiscal, que son sostenidos a su vez por cuatro ejes. Ellos son, el estado democrático social de derecho; una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades; un sistema económico sostenible, integrador y competitivo; y una sociedad de producción y consumo ambientalmente sostenible.
Las bases de un pacto educativo están en una mejoría apreciable en la calidad de la enseñanza, una mayor cantidad de horas en el aula acompañadas de mejores profesores, una participación más activa de la familia y la comunidad en la escuela, y una mayor eficiencia del aparato público educativo.
Con respecto al pacto eléctrico, se pueden resumir sus objetivos en la eliminación de privilegios desmedidos, una reducción sustancial en los costos de producción, y un mayor nivel de cobro, eliminando el fraude, las pérdidas técnicas y las injerencias politiqueras.
El pacto fiscal tiene su fundamento en una mayor eficiencia y transparencia del gasto público, la eliminación de duplicidades en oficinas y funciones, la imposición de la racionalidad y simplificación de las leyes impositivas y la supresión de la evasión.
A pesar de que el logro de estos tres pactos parecería cosa fácil, las innumerables telarañas de intereses creados alrededor de cada uno de los mismos han hecho cada vez más difícil alcanzar un consenso colectivo.
Ningún pacto, por más incluyente, lógico y racional que sea, tiene validez ni legitimidad, si en el no participan todas las fuerzas políticas, y la representación amplia de la propia sociedad que los elige.
