Ormuz ha estropeado nuestro desarrollo

Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

Esta semana se cumplieron tres meses del inicio del conflicto bélico entre Estados Unidos de Norteamérica y la República Islámica de Irán, una de cuyas fronteras recorre la ribera del estrecho de Ormuz. Como por ahí pasan buques con una porción muy importante del petróleo y gas exportado desde el Golfo Pérsico, dicho conflicto y los bloqueos de navegación marítima impuesto, han impactado seriamente la energía, transporte y costes al nivel global.

La República Dominicana no ha sido ajena a dichos perjuicios, sobre todo porque el precio de su petróleo importado de referencia West Texas Index (WTI) se ha incrementado de un promedio de US$60.00 el barril a US$90.00, un aumento del 50 %. En adición a esto, los costos de los fletes internacionales, y un sinnúmero de bienes y servicios, han incrementado sus costos sensiblemente.

Para controlar la inflación que ha venido imponiendo dicho conflicto en Medio Oriente, el país ha tomado dos acciones concretas. La primera es una serie de medidas anunciadas que giraban alrededor de la austeridad y que no se han visto muestras que evidencien la efectividad de dichas disposiciones en estos tres meses. La otra ha sido dispuesta por el rector de la economía, el Banco Central, que ha reducido el circulante en más de RD$46 mil millones para restar liquidez que demande dólares, y por ende intentar frenar el alza de precios.

Lo cierto es que la guerra continua y las medidas gubernamentales no se les han visto resultados. La factura energética del año habrá de aumentar unos US$1,000 millones y el subsidio para contener el mismo ya excedió los RD$50,000 millones. Además, hacemos regalitos del erario de RD$1,500.00 a un millón de personas, entre muchos otros dispendios, y subsidiamos los combustibles sin distinción alguna.

Viendo el costo de las medidas de contención y compensación por el alza del precio de los hidrocarburos, bienes primarios y servicios, uno solo puede concluir que el conflicto en el estrecho de Ormuz ha estropeado nuestro ritmo de desarrollo. ¡Como bien dijo un amigo cínicamente, si aún con tanto despilfarro y subsidios la economía crece según el Banco Central, que maravilla de país seriamos si no fuera por Ormuz!