Ordenar los apuntes de la vida
Hace poco leí una frase que me dejó pensando: “Ordena tus apuntes y tendrás un dibujo en color”. Me gustó porque describe algo que muchas veces sólo entendemos cuando miramos hacia atrás.
Cuando uno está en medio del camino, todo parece una mezcla de ideas, decisiones, errores, intuiciones y conversaciones. No siempre sabemos si lo que estamos haciendo es correcto, solo sabemos que estamos avanzando.
Con los años he aprendido que construir un proyecto y sostenerlo en el tiempo no se parece a seguir un manual. Se parece más a ir tomando notas en el camino.
Notas de lo que funciona.
Notas de lo que no vuelve a hacerse.
Notas de las personas que llegan para sumar o restar. También de las que llegan para cuestionar o enseñarnos algo… que muchas veces resulta igual de valioso.
Con convicción
Cuando nació Encuentros Interactivos, no tenía todas las respuestas, ni tampoco muchas preguntas. Había una idea, ganas de hacerla realidad y la convicción de que la comunicación podía convertirse en un espacio de conexión y aprendizaje.
En el trayecto he confirmado algo importante: no hay que rechazar prematuramente ninguna idea.
Algunas que parecían pequeñas o incluso inciertas terminaron convirtiéndose en proyectos y aprendizajes significativos.
Mi posición en EL DÍA y empujar un proyecto personal como el de Encuentros Interactivos me ha enseñado a escuchar más allá de los aplausos. No sólo a quienes creen en lo que haces, sino también a quienes te cuestionan con argumentos porque, muchas veces, esas preguntas incómodas te ayudan a mejorar lo que estás construyendo.
Otro aprendizaje es que ninguna idea brillante se sostiene sola, pues todo proyecto necesita estructura, disciplina y la humildad de apoyarse en otros que saben lo que uno aún está aprendiendo. Y quizás una de mis lecciones más importantes fue aceptar que no siempre se acierta a la primera, ni a la segunda.
El emprendimiento, como la vida misma, está lleno de intentos, decisiones que se ajustan sobre la marcha y caminos que se redibujan.
Mi libreta invisible
Hoy, al mirar atrás, entiendo mejor aquella frase. Cada conversación, desafío, proyecto realizado, momento difícil y logro alcanzado han sido apuntes en una libreta invisible.
Desde el año pasado estoy más reflexiva y, al ordenarlos, poco a poco, aparece un dibujo, uno a color que refleja mi camino como mujer, madre y profesional, construido con experiencias, aprendizajes y todas las personas que, de una u otra forma, han sido parte de este recorrido.
Solo gratitud hay en mi corazón.
