ONU y organismos hacen cumbre ébola

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Washington.-Los líderes de los tres países de África occidental más afectados por el ébola se reunieron con los responsables de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para discutir el brote y la ayuda que necesitan para combatirlo.

Alpha Conde de Guinea, Ellen Johnson Sirleaf de Liberia y Ernest Bai Koroma de Sierra Leona se reúniero ayer con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, y el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. La cumbre del ébola coincide con las reuniones de otoño de FMI y Banco Mundial en Washington.

Los países, que luchan contra un brote que ha matado a 3,800 personas, buscan centros de tratamiento adicionales, equipos de protección y dinero para pagar a los trabajadores sanitarios.

También necesitan ayuda financiera: la crisis ha ralentizado sus economías, anulado los ingresos por impuestos y aumentado el gasto en sanidad.

En tanto, Ernest Bai Koroma, presidente de Sierra Leona, consideró que la respuesta internacional ante la epidemia de Ébola no es suficientemente rápida. La enfermedad ya ha dejado cerca de 3,900 muertos en África Occidental.

“La respuesta internacional ha sido, hasta el momento, más lenta que el ritmo de transmisión de la enfermedad”, dijo Koroma en una audioconferencia desde Freetown durante una reunión sobre el Ébola organizada en Washington por el Banco Mundial.

Esto “debe cambiar”, precisó. Es necesario “que se acelere la transformación de las promesas en hechos concretos sobre el terreno, es una necesidad urgente”, recalcó.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, consideró por su parte que habría que multiplicar “por 20” la ayuda actual para lograr poner a raya la enfermedad.

Ampliar cooperación

El presidente de Guinea, Alpha Condé, instó también a ampliar la cooperación internacional, que debe ser “rápida y coordinada”, dijo.

Tom Frieden, director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, declaró que la epidemia, que ha matado a casi 3,900 personas en África occidental y que se expande poco a poco, afectando particularmente a Estados Unidos y España, no tiene precedentes desde la aparición del sida en la década de 1980.

“Tenemos que trabajar para que esta enfermedad no sea otro sida”, dijo Frieden,