ONU dice que Birmania es «escenario de devastación y desesperación»
El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo este jueves que la situación en Birmania, donde se produjo un terremoto de magnitud 7,7 la semana pasada y que ha dejado más de 3.000 muertos, es un «escenario de devastación y desesperación», además alertó de la llegada de la temporada de monzones al país.
«El terremoto ha agravado el sufrimiento, con la temporada de monzones a la vuelta de la esquina», dijo Guterres en una comparecencia hoy desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
La junta militar, que detenta el poder en Birmania después de un golpe de Estado hace cuatro años, elevó este jueves a 3.085 el total de muertes confirmadas por el seísmo que ha destrozado el centro-norte del país.
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La actualización publicada a través del canal MRTV, controlado por los militares, cifra en 3.085 los muertos, 4.715 los heridos y 341 las personas desaparecidas, mientras continúa la remoción de escombros y búsqueda de supervivientes.
«Incluso antes del terremoto, Birmania se encontraba sumida en crisis políticas, humanitarias y de derechos humanos que perjudicaban a la población, se extendían a los países vecinos y a la región en general, y abrían la puerta a la delincuencia transnacional», añadió el secretario general de la ONU.
Según Naciones Unidas, 20 millones de personas —una de cada tres en Birmania— requieren ahora ayuda humanitaria, por lo que volvió a solicitar a la comunidad internacional que se involucre en mayor medida con los mecanismos de respuesta con el país asiático.
Guterres anunció también que decidió desplazar a su coordinador de Ayuda de Emergencia, Tom Fletcher, y a su enviada especial Julie Bishop para analizar la situación humanitaria desde el terreno y para «reforzar el compromiso con la paz y el diálogo».
El Ejército birmano tiene antecedentes de realizar bombardeos indiscriminados que impactan contra la población civil en su misión de acabar con diversos grupos armados, como el del Gobierno de Unidad Nacional (NUG), que representa a la Administración derrocada, y otras milicias rebeldes de corte étnico.
Hay investigaciones que apuntan a que los militares ahora controlan menos de un 25 % del país, los grupos en resistencia alrededor del 40 % y el resto del territorio permanece en disputa.
La junta militar declaró el miércoles una tregua de tres semanas, un día después de rechazar un alto el fuego ofrecido por grupos rebeldes, para facilitar las tareas de ayuda.
«El fin de los combates debe conducir rápidamente al inicio de un diálogo político serio y a la liberación de los presos políticos», opinó Guterres hoy al respecto.
Asimismo, agregó que una solución duradera debe incluir el «regreso seguro, voluntario, digno y sostenible» de la minoría étnica rohinyá, de religión musulmana y gravemente perseguida en Birmania provocando que más de un millón de sus integrantes se hayan visto sujetos a desplazamientos forzosos desde 2017.
Fuente: Yahoo Noticias
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