WASHINGTON. — El presidente Barack Obama ordenó el jueves al gobierno federal reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en casi la mitad durante los próximos 10 años, un impulso a su agenda sobre el cambio climático a pesar de las impugnaciones de estados gobernados por republicanos.
Al reducir la contaminación que generan las entidades del gobierno federal, Obama trata de aumentar la presión política sobre otros países para que tomen medias serias contra el cambio climático. Estados Unidos y otras naciones pronto anunciarán cuánto están dispuestas a reducir las emisiones como parte de un tratado mundial que debe finalizarse para diciembre.
Científicos advierten que si esas promesas resultan poco estrictas, el tratado quizás no puede impedir los peores efectos del calentamiento global.
“Pensamos que es importante que lideremos con el ejemplo”, dijo Obama en la sede del Departamento de Energía, donde recorrió una amplia instalación de paneles solares en la azotea del edificio.
“Son metas ambiciosas, pero sabemos que son alcanzables”. La orden ejecutiva de Obama obliga al gobierno a reducir esas emisiones en 40%, en comparación con el nivel de 2008, medida que según la Casa Blanca pudiera ahorrar a los contribuyentes hasta 18.000 millones de dólares en costos de electricidad.
El presidente también ordenó a las agencias federales aumentar el uso de energía renovable para que, dentro de un decenio, aproximadamente una tercera parte del consumo de electricidad del gobierno federal provenga de fuentes solares, eólicas e hidroeléctricas. Pero no estaba claro cómo el gobierno cumplirá esas metas.
La Casa Blanca dijo que entregará a las agencias nuevos medios para evaluar su avance y “planes de sustentabilidad”, pero no ofreció detalles.
El gobierno de Obama ya ha aplicado medidas contra la mayoría de las principales fuentes de gases de invernadero en el país, como vehículos, plantas termoeléctricas, el gas metano de la producción de gas natural, y gases refrigerantes.
La mayoría de esas normas han enfrentado la fuerte oposición del sector energético y de republicanos, entre ellos el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, quien escribió el jueves a los 50 gobernadores del país para exhortarlos a desafiar las normas de Obama sobre las plantas termoeléctricas negándose a presentar planes de cumplimiento a Washington.
Por el contrario, la orden de Obama para reducir las emisiones dentro del gobierno no provocó críticas de inmediato. Aunque el gobierno federal es el mayor consumidor de energía de Estados Unidos, es responsable de sólo 1% de las emisiones anuales del país.
Sin embargo, el gobierno de Obama apuesta que una reducción sustancial en el gobierno federal impulsará a la industria privada y a otras naciones a seguir su ejemplo.
Las grandes contratistas del gobierno federal —como General Electric, Northrup Grumman y Honeywell— también anunciarán compromisos voluntarios para reducir sus propias emisiones de estos gases.
IBM, por ejemplo, dijo que reducirá su consumo de electricidad en 35% para 2020, y que comprará al menos 20% de su electricidad de fuentes renovables para ese año.
En general, las reducciones de emisiones del gobierno y las contribuciones de la empresa privada evitarán que lleguen a la atmósfera 26 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero, que es equivalente a lo que unos 5,5 millones de vehículos lanzan al aire por el escape en un año promedio, dijo la Casa Blanca.
Se supone que el próximo tratado importante para la defensa mundial del clima, que se redacta desde hace años, quedará listo en diciembre para una cumbre en París, pero la mayoría de los países todavía tienen que anunciar cuáles serán sus contribuciones nacionales.
A principios de este mes, la Unión Europea dio a conocer su contribución al comprometerse a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos 40% en 2030, en comparación con 1990.
Estados Unidos aún no ha anunciado su contribución al tratado, pero, en un intento por crear impulso el año pasado, Obama estableció la meta de que Estados Unidos reduzca las emisiones hasta en un 28% para 2025, en comparación con el nivel de 2005.
Obama hizo el anuncio conjunto con China, lo que impulsó las esperanzas de que pueda llegar a buen término un tratado para la defensa del clima.