Nos están dibujando una RD surrealista

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Periodista Luis García

El gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), si en algo es bueno, se trata de su consistencia en promover una narrativa de construcción de una percepción positiva de una gestión a la que comienza a agotarse el combustible propio de una buena administración.

El oficialismo, a dos años de terminar el mandato constitucional 2024-2028, sigue sin escatimar esfuerzos en gastar irresponsablemente los dineros del erario en su propósito de presentar una República Dominicana surrealista, irreal, creada más allá de la lógica, dejando que el inconsciente, los sueños y la fantasía dominen la mente sin el control de la razón. El país de las situaciones raras, absurdas o ilógicas que parecen sacadas de la imaginación.

Desafortunadamente para las autoridades gubernamentales, todo tiene su final, nada dura para siempre, al mejor estilo del extinto cantante Héctor Lavoe. O como la famosa frase atribuida al político estadounidense Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. La realidad objetiva va imponiéndose a las narrativas basadas en subjetividades.

Mientras que aún el Gobierno, encabezado por el presidente Luis Abinader, se ensalza de que el país alcanzó la meta de “hambre cero”, basado en el informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que indica la subalimentación se redujo por debajo del umbral internacional del 2.5 %; hay otras cuestiones que golpean a los dominicanos, como la inflación, la pesada deuda pública, el alto costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos esenciales.

La inflación se colocó en 5.47 % al cierre de julio de 2026, según el informe del Banco Central. Este nivel ha impactado negativamente en la clase media baja y en los segmentos más empobrecidos que pasan por una situación de apuros económicos y de desesperanza en términos del necesario sosiego emocional. Las encuestas son consistentes en que el costo de la vida constituye una de las mayores preocupaciones de la sociedad.

Otra cuestión preocupante está en el servicio de la deuda pública. El pago de intereses ascendió a RD$186,822 millones en los primeros siete meses de este año, lo que representó un aumento de RD$3,195.1 millones en relación con el mismo período del 2025. Si no hubiera una apreciación del peso, el monto del pago de los intereses habría sido mayo, porque el Gobierno tendría que buscar más pesos para una misma cantidad de dólares. El pago de los intereses de la deuda pública entre enero y julio de este año equivale al 2.2 % del producto interno bruto (PIB), mientras que la ejecución alcanzó el 57.6 %.

Del monto total, RD$118,921.5 millones corresponden a los intereses de la deuda externa y RD$66,887.5 millones a la deuda interna. Según el informe semanal de ejecución presupuestaria del 1 de enero al 31 de julio de la Dirección General de Presupuesto, el promedio diario de pago de intereses de la deuda fue de RD$881.23 millones.

Las anteriores representan realidades concretas a las que hay que enfrentar con decisión más allá de los dos años de mandato que le restan al presidente Luis Abinader y que son imposible de eludir a corto, mediano y largo plazo.

El problema radica en que nos están vendiendo sólo a República Dominicana de la parte infantil de la obra “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll, sin mostrarnos la otra que constituye una contundente crítica que proyecta a nuestra sociedad llena de incertidumbre, pesimismo y desesperanza.

Sobre el autor

Luis Garcia

Periodista, catedrático universitario.