- Publicidad -

No son ellos. Es una parte de ti

Llega un punto en la vida en que ya no puedes seguir llamando “amigos” a quienes drenan tu energía, relativizan tus sueños o normalizan la mediocridad. No siempre te atacan. A veces sólo se quedan. Y quedarse, cuando ya creciste, también frena.

Si sabes que ciertas personas te retienen, ¿por qué sigues ahí? No es por amor. Es por lealtad. Lealtad a versiones pasadas de ti, a pactos silenciosos, a la necesidad de pertenecer, a miedos antiguos que confunden compañía con destino.

Hay una parte interna que todavía no cree que puedas más. Esa parte busca entornos donde no tengas que expandirte, donde no incomodes, donde no tengas que sostener tu luz.
Y para protegerte, te convence de quedarte pequeño, de no dar el salto, de no “dejar atrás” a nadie. Pero crecer no es traicionar. Es diferenciarte.

Mantenerte en el adulto implica atreverte a decepcionar expectativas ajenas para no seguir traicionándote a ti. Implica revisar qué vínculos nutren tu dirección y cuáles alimentan tu estancamiento.
Este año no se abre para quien pide cambios, sino para quien cambia de estructura. Y una de las estructuras más difíciles… es la gente que eliges para rodearte.

Etiquetas

Artículos Relacionados