¡No quiero ver! (3-3)
En el caso que se le sigue a Dzhokhar Tsarnaev acusado del bombardeo del Maratón de Boston, o a Jodi Arias condenada por el asesinato en primer grado de su exnovio y en otros casos famosos en los Estados Unidos muchas de las pistas son buscadas en las páginas de Facebook, Instagram y otras redes sociales.
Muchas empresas buscan los perfiles de Facebook de muchos candidatos a posiciones abiertas como una forma de conocer más sobre el comportamiento y la ideología de dichos candidatos.
Los medios de comunicación también se auxilian de los perfiles públicos de las redes sociales para analizar comportamientos de muchos de los jóvenes que han disparado en las escuelas contra maestros y estudiantes.
Surgen muchas ideas diferentes que necesariamente están incididas por la descodificación de dichas imágenes acordes con los preceptos del analista.
Si funciona para ellos, tiene que funcionar para los padres entender lo que anda en la cabeza de cada uno de sus hijos. Qué está pasando por la cabeza de un adolescente de 16 o 17 años que viene de poner fotos dulces de su imagen y repentinamente simula tener una arma en las manos y apunta a la cámara en posición amenazante.
¿Es parte de la moda? ¿ Qué lo está influenciando? ¿Serán nuevas amistades? ¿Está molesto por algún cambio en su vida? La otra gran pregunta es si los padres quieren perder su tranquilidad y ponerse pendientes de sus hijos o por el contrario prefieren seguir en sus áreas de confort e ignorar que sus hijos están en riesgo de perder el camino de desarrollo, de poder entrar a una universidad y graduarse para garantizar una mejor vida.
Una amiga psicóloga asegura que muchos padres no quieren perder su tranquilidad y se hacen de la vista gorda.