No lo salva ni checheré
El Juego de Estrellas que organiza la Federación de Peloteros Profesionales debe revisarse de cabo a rabo, de pies a cabeza, porque definitivamente no ha concitado el mínimo respaldo de los aficionados.
Su objetivo primordial es recaudar fondos, pero sin el apoyo de la fanaticada, daba ganas de llorar el domingo la pobre asistencia, ese objetivo jamás se logrará, aunque haya mucha magnanimidad por parte de las empresas patrocinadoras cuyo objetivo principal es hacer negocios.
Si a ese espectáculo no se le realizan cambios radicales y se reinventa por completo, no contará con el debido respaldo, por mucho interés que pongan sus organizadores, presididos por Mario Melvin Soto, de quien no ponemos en duda sus buenas intenciones al realizarlo.
¿Qué significa para los aficionados que gane uno u otro equipo? ¿Cómo es posible que apenas unas 24 horas antes es que se dan a conocer los integrantes de las novenas? ¿Cuáles estrellas que les interesan al fanático participan en el mismo?
Esas son apenas tres de las tantas interrogantes que deben hacerse los organizadores, en busca de llamar la atención hacia la mejoría substancial de ese espectáculo, cuya principal motivación radica en la dedicatoria que se les hace a algunas glorias, como fue ahora en honor a Felipe Rojas Alou y Juan Marichal, quien por causas que desconocemos no asistió al Quisqueya.
De seguir la presente trayectoria, indefectiblemente ese show perecerá por inanición, producto de la carencia de asesoría mercadológica profesional.
Es por eso que bajo ese esquema su existencia será muy efímera, y por la pobre demostración de respaldo del domingo, definitivamente, no lo salva nadie.
