Necrología de Vargas Alvarado
La extraordinaria vida y obra del maestro Eduardo Vargas Alvarado, médico forense del reputado Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica nos obliga a esta reseña necrológica, por los aportes tan destacados que nos legó, sin duda, a los servidores del mundo pericial, especialmente a la medicina legal, que fue siempre un estandarte.
Fue hombre de finos tratos con todos los que tuvieron la oportunidad de conocerlo; de ingentes sacrificios y paciencia por los temas médicolegales. Perfeccionó tanto esos saberes, que trascienden en beneficio a los profesores, a los estudiantes y a los científicos que le colaboraron en el campo de las ciencias forenses.
Su gran idea fue siempre una medicina legal al servicio de la sociedad –para los vivos, no sólo para los muertos–, que pudiera ser vulgarizada para que así pueda entenderla y utilizara el hombre más simple y más humilde si alguna vez llegare a estar sujeto a la investigación criminal.
La noticia de su muerte, acaecida el 23 de febrero del presente, nos llega acompañada de una profunda tristeza, que representa una pérdida para la comunidad científica, en general, ya que su modo de obrar, su compromiso y su legado fueron pilares fundamentales para la construcción de la academia, y la Administración de justicia de ese país.
América Latina lo cubrió de gloria. No es de extrañar que la mente más prodigiosa de la medicina legal no haya tenido nunca un contacto real con República Dominicana. Eso por el traumático origen y la actual situación de crisis del organismo forense dominicano (INACIF), cuyos dos únicos pseudodirectores, ninguno posee las calidades de científico forense.
El insigne profesor Vargas Alvarado se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires, en 1958, y se especializó en Anatomía Patológica, Patología Forense y Medicina Legal, en Estados Unidos.
Desde entonces, el maestro de generaciones de médicos legistas y forenses tuvo, entre sus múltiples creaciones, ser jefe fundador de la Sección de Patología Forense (morgue judicial) y director del Organismo Médico Forense de Costa Rica, jefe del Departamento de Medicina Legal, presidente honorario de la Asociación Costarricense de Medicina Forense, entre otras distinciones. Su actividad académica ha incluido la creación y dirección del Postgrado en Medicina Legal en la Universidad Nacional de Costa Rica, la autoría de artículos de enorme valor científico, como también el tratado “Medicina forense y deontología médica”, publicado en 1983, por Editorial Lehmann, del que se han reeditados decenas de ediciones.
En lo personal, recuerdo el impacto que tuvo en mí, el estudio de la Ley 5524, Orgánica del Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica, de la que el insigne profesor fue su artífice. Redactada con una maestría geométrica, con conceptos claros y simples, con conocimientos técnicos y ordenados. Las ciencias forenses en Costa Rica dependen del Poder Judicial, a diferencia de República Dominicana, que las salvaguarda la Procuraduría General, convirtiéndola en un auxiliar del Ministerio Público.
El doctor Eduardo Vargas Alvarado nació en la ciudad de San José el 10 de julio de 1931. Junto a él, su esposa inseparable Rita María, quien lo acompañó durante el largo trayecto que significó la vocación de médico forense, y las vicisitudes que acompañan a quienes eligen una de las labores más difíciles del hombre de ciencia: lo forense. Adiós, estimado profesor Vargas Alvarado. Gracias por las alegrías que nos diste.
