Navidad del 2015
Estamos próximos a celebrar la Pascua de la Navidad, festividad en la cual el mundo cristiano celebra el nacimiento, o natividad, de Jesús de Nazaret.
Un tiempo de regocijo en paz, entre familia, y sin que la historia así se lo hubiese propuesto, un tiempo lleno de cherchas, agasajos y fiestas.
Sin embargo en la sociedad dominicana, carcomida por la pérdida de valores y la violencia, la falta de sentido común se han ido apoderando de nosotros, atribuible por muchos a la ausencia de racionalidad y sentido ético en nuestras acciones.
Tal como nos recuerda el afamado libro de Charles Dickens, Un cuento de Navidad, la celebración de la fiesta de Navidad conlleva ejercer la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar, atributos que parecen estar cada día más ausentes en nuestras vidas.
El sentido y sentimiento ético que nos impuso el mundo cristiano, y sobre todo aquel de las virtudes que propagaron Juan Calvino e Ignacio de Loyola, en cuanto a que nuestra conducta debe incluir el respeto y la aplicación de algunos principios morales fundamentales, incluidos los derechos de otras personas, la honestidad, la equidad, la igualdad, la diversidad, el honor y dignidad se van desvaneciendo en la medida en que se desarrolla el apetito por lo material, y sobre todo si obtenerlos se hace por vías fáciles, ausentes del trabajo dignificante, y sumidos en corrupción, prebendas y halagos.
Aprovechamos estos tiempos para inculcar en nuestras vidas valores de equidad, al tratar todos por igual; honestidad, siendo sinceros con nosotros mismos y el prójimo; igualdad, sin sesgar personas y respetando cada cual; y empatía, actuando con los demás de manera justa y honesta.
Sin el dominio de lo moral y ético, nuestras vidas carecerían de sentido y nuestra sociedad se enrumbaría sin norte.
