Mujica y Lucía Topolansky en Uruguay, apología de la sencillez

Mujica y Lucía Topolansky en Uruguay, apología de la sencillez

Mujica y Lucía Topolansky en Uruguay, apología de la sencillez

Luis González

Había escuchado, había leído y había visto muchos reportajes sobre la forma de vida, la forma en que ha vivido, vivió mientras era presidente y sigue viviendo Pepe Mujica, sin embargo, no es lo mismo leer, escuchar y ver en la distancia, que palparlo y constatar, o sea, estar ahí.

Eran las 11:30 de la mañana del lunes 12 de febrero del año 2024, un día lluvioso, cuando fui recibido en su casa, ubicada en el Rincón del Cerro, una zona rural, en las afueras de la ciudad de Montevideo, Uruguay, por Pepe Mujica y su distinguida esposa, compañera de vida, Lucía Topolansky.

Al llegar observamos que no hay guardia de seguridad, no hay militares, nada de eso que cualquiera que se retira después de haber sido presidente y ella la esposa que fue vicepresidenta entre 2017-2020 y senadora de la República, suelen tener, seguridad permanente, pues ellos carecen de esa parafernalia.

La única persona que está ahí, nos recibió cerca y nos preguntó si teníamos una cita y así fue, se le avisó y nos hicieron pasar. Como era de esperarse, encontramos a don Pepe vestido de manera muy humilde, una camisa blanca, pantalón corto, unas chancletas y la senadora igual, de manera muy sencilla.

Estaban trabajando el maíz, que ellos mismos siembran y cosechan, en un espacio tranquilo que tienen para eso.

Él mismo limpió unas sillas plásticas blancas, en las que nos sentamos y comenzamos a hablar. Impresionante, pudimos constatar que no son poses, no es publicidad, no es para llamar la atención.

Es que así han vivido hace 40 años, reitero, así vivieron mientras era presidente 2010-2015 y ella vicepresidente 2017-2020 y senadora.

Don Pepe y su esposa Lucía, representan una apología a la sencillez, a la frugalidad, al disfrutar de la naturaleza, de lo simple, de lo sencillo de no consumir en exceso, evitando cosas innecesarias.

Pero hablamos de todo, de política, la sociedad, el mundo, de filosofía de cómo ven y viven la vida, y fue una experiencia única.

Después de hablar por unos 20 minutos en el espacio donde estaban trabajando con el maíz, nos invitaron a pasar a su residencia, pequeña, pero acogedora, donde solamente están ellos dos, sin ningún tipo de servidumbre y ahí nos invitaron a tomar un trago de ron.

Hablamos un poco más y luego nos despedimos y pudimos comprobar que sí se puede vivir una vida sin grandes excesos.

Entre otros temas, don Pepe señaló la importancia de la unidad global, de un mundo más humano, donde todos unidos enfrentamos los problemas de alcance planetario.

Se refirió a China de manera muy positiva, dijo que gracias a la disciplina de trabajo y la relación de la alianza público-privada, de la cual él se considera un hincha, o sea, la alianza entre el Estado y el sector privado, así como la inversión extranjera, y señaló que parte del éxito de China ha sido esa relación.

Mi visita a Uruguay, y por tanto el encuentro con Pepe Mujica, fue coordinada por la gestora cultural y experta en criminología Sol Kalfaian, extraordinaria mujer uruguaya y ciudadana del mundo.