Mucha precaución
Semana Santa. Un tiempo utilizado por muchos para reflexión y reconciliación, pero también para diversión. Muchas veces diversión sin límites sanos.
Las consecuencias de tanta felicidad fuera de control cobra vidas cada año. Aunque suene repetitivo, es imperativo que mantengamos precaución esta Semana Santa para que cada familia siga completa y feliz tras el Domingo de Resurrección.
Los jóvenes son el público básico de las campañas de precaución de las instituciones que trabajan con los operativos preventivos, sin embargo, no son los únicos, pues a todos se les recuerda manejar con cuidado.
Precavidos y con choferes atentos no solo a sus vehículos, sino también a los descuidados y borrachos que puedan andar en las vías.
Recuerdo dos Honda Civic en una carrera en la autopista Duarte un Domingo de Resurrección, hace algunos años.
Las vías estaban llenas y moviéndose lentamente por lo que los temerarios conductores de los Honda Civic utilizaron los paseos laterales. Escuchar el rugido de los motores y sentir la vibración cuando pasaron por mi lado fue impactante.
Cuando veo irresponsables como esos en la calle y reconozco que me salvé, le pongo más trabajo al Altísimo y digo: “Dios mío, cuídalos, pero en especial cuida a quienes puedan estar en su camino”.
Hace unos años decidimos ir a Puerto Plata por la carretera turística Luperón y repentinamente nos encontramos el accidente de un jovencito que había caído por un precipicio. Mientras su familia se detuvo a comprar dulces, él tomó el carro y jamás regresó.
Nunca he podido olvidar ese día. No imagino el dolor de esa madre. Recordémosle a quienes salen de sus hogares “precaución”.
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