Modelo político en colapso

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

Las manifestaciones ciudadanas de los últimos días, aunque en apariencia surgen como reacción a situaciones determinadas, son más bien síntomas del desgaste del modelo político.

En 2017 detonó con fuerza el descontento social, que venía manifestándose desde mucho antes. Un rechazo a un modelo que basa su sostén en el clientelismo, y que busca más el bienestar de los gobernantes que de la ciudadanía. Un modelo que en décadas no ha sido capaz de resolver un solo de los problemas esenciales del pueblo dominicano.

Con el cambio de gobierno del 2020 fruto de esa presión social, que se manifestó también en votos de rechazo en las urnas, esa población descontenta se replegó con la mirada la mirada esperanzada en el futuro.

Pero las buenas intenciones del presidente Abinader fue semilla buena que sembró en un terreno lleno de malezas. Tocaba arar profundo, romper la tierra, pero eso implicaba hacer como Cortez y quemar las naves del viejo modelo.

La población dominicana sigue harta, y eso está comenzando a evidenciarse otra vez. Lo que no se evidencia todavía es hacia donde va a conducir eso. Pues la ahora oposición representa la peor versión de ese modelo, y la población está clara de eso.

2024 fueron las elecciones con mayor abstencionismo en nuestra historia democrática, con más de un 46 %. Un abstencionismo que se incrementó en las zonas de mejores ingresos y mayor nivel educativo, un abstencionismo consciente y decidido.

Hay insatisfacción, hay un vacío. La pregunta no es si ese vacío se va a llenar, sino, más bien: ¿cómo y con qué?