Mirar alto…

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

No recuerdo quién fue que dijo que es mejor apuntar a las estrellas y que la flecha cace un águila o pinche una nube que tirarle al águila y cazar una lechuza o un ratón.

Quienes andan criticando y burlándose del empeño del Gobierno por atraer inversiones en áreas tecnológicas e innovadoras, me recuerdan cuán mal quedaron quienes hicieron igual cuando Frank Rainieri comenzó su sueño de Punta Cana, contra toda esperanza; cuando Rolando González-Bunster inició su exitosa aventura del CEPM para dotar energía a esa misma zona; cuando Manuel Tavares y Samuel Conde atrajeron a Itabo a la Westinghouse y otras empresas de altísimo prestigio para cambiar el paradigma de que en zonas francas sólo podíamos coser o ensamblar zapatos.

En cada uno de esos y similares casos, el Gobierno dispuso un marco legal adecuado y atractivo; orientó las inversiones públicas para facilitar las inversiones privadas; y procuró que algún doliente gubernamental estuviera atento para evitar el descarrilamiento de cada nuevo proyecto.

Alguna gente cree que para atraer a Google, Nvidia, Microsoft, Apple u otras similares corporaciones debemos tener miles de expertos en electrónica o ingenieros de sistemas, lo cual no ha sido así donde estas firmas establecen fábricas en procura de ventajas competitivas.

Una de las ventajas de atraerlas es que traen tecnología y entrenan a jóvenes en busca de un primer empleo.

Para lanzar cohetes desde un puerto espacial comercial hacen falta más obreros, electricistas, soldadores, contables, administradores y otros técnicos y profesionales que ingenieros aeroespaciales o astrónomos. Cada proceso lleva su tiempo y sus pasos.

Ojalá la opinión pública vea el vaso medio lleno y apoye tantas excelentes ideas para que fructifiquen, en vez de tirar piedras a las flores que aún no son ni siquiera frutos verdes…