¡Mi madre me cuida!
El trabajo de los padres es el de nunca acabar, en especial el de las madres, el cual empieza desde la concepción, cuando debe modificar todo su accionar: hábitos alimenticios, vestimentas, rutinas de sueños, horarios y modos de trabajos y todo cuanto garanticen el nacimiento de una criatura saludable y un embarazo tranquilo.
Muchas mujeres en estado de gestación, especialmente en las ultimas semanas suelen decir “ya quiero salir de esto”, pero en realidad es en ese momento cuando se inicia el verdadero trabajo, el cual no terminará hasta la muerte.
Ser hijo es una tarea sumamente fácil, la labor de padres no la comprendemos hasta que somos nosotros mismo los padres y aún así, muchas veces seguimos sin comprender a nuestros propios padres.
Entendemos que los padres tienen el compromiso de velar por sus hijos en esos primeros meses de vida, mientras van a la escuela y acompañarlos en su camino por la universidad y alegrarse cuando obtienen ese primer trabajo, y justo ahí debería concluir el oficio de padres, porque ya esos hijos deben poder andar por sí solos, pero no siempre es así.
En sociedades como la nuestra no es raro que una mujer con más de 60 años aún ande buscando la forma de mantener o sobre ayudar a uno o más de sus hijos, muchas veces sobrecargando a otros hijos.
En las calles y avenidas vemos el triste espectáculo de ancianas que piden en las aceras, y es más que sabido que muchas de ellas mantienen vividores.
