Mezquinos no. Sin discusión alguna, pendejos desde siempre

mayor general Rafael Ramírez Ferreira
Rafael Ramírez Ferreira

Porque… “Nuestros actos son a nuestro carácter
Lo que el síntoma es a la enfermedad”

El tema del libre albedrio es la piedra
De toque que distingue a los pensadores
Profundos de los superficiales, es el limite
Que separa ambas personalidades.
Shopenhauer.-

Quedo extrañado y a la vez me asombran tantas cosas nuevas de nuestros “héroes” representantes, -aunque solo un poco menos de la producida por los leguleyos-, que no sé siquiera si estoy despierto o es una desagradable pesadilla. A veces creo haber perdido toda capacidad de asombro. En otras tantas ocasiones, creo ver refugio en alguna canción, como esa que dice, “resistiendo esa extraña sensación que me hiela la piel, como invierno fuera de estación…” pero, solo es un momento fugaz, la realidad vuelve a golpearme y de qué manera.

En otros momentos, me parece que el “esnifar” ciertas sustancias es lo que provoca este comportamiento y este decir de algunos “representantes”.La desfachatez la expulsan como látigo de fuego por la boca, y cuando es por las manos, de una manera asquerosamente purulenta y hasta en “cajitas”. Todo lo circunscriben a una falsa e indecorosa imagen. Son especialistas para desviar la atención y crear una percepción muy contraria a la vergonzosa realidadhecha por ellos mismos. De ahí parte el dar y dar, donar y regalar todo lo que no es de ellos. Hacerse los buenos, los benefactores salvadores. Dar lo que es del mismo pueblo miserioso y pendejo quien desconoce, que en ese recibir, se hunde cada día más en la miseria pero, en aquella que avergüenza.

Ahora, la última es la más desfachatada; esta es fabricación de última camada; la nueva es que todo aquel que no esté de acuerdo con las indelicadezas, privilegios, aptitudes prepotentes, altaneras y abusivas de nuestros “representantes”, no es más que un mezquino. Carajo, pero hay que tener cara dura para decir esto, hay que ser “pechu” o quizás decir; ¡diablos qué descarados son!
Hay veces, que al escuchar esas sandeces de estos impúdicos, que han hecho de la política su profesión, nos parece estar respirando dentro del aire fétido de un cadáver. Así se siente vivir en este ambiente de engaños, burdas mentiras y abusivas situaciones, creadas a la medida de esta peste de políticos, donde todo lo contagia, lo hace promiscuo y lo “cualqueriza”.

Sobre el autor

Johanna García

Periodista con experiencia en prensa escrita y digital.