Me quedé esperando

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Felicito al doctor Guillermo Moreno y sus compañeros por el exitoso acto de proclamación del domingo 18 de este mes.

Acto largo, pero bueno. Tantos discursos largos, cargados de arengas, para el sofocante calor que hacía en aquel local, por poco agotan la expectativa de la gente, que a quien quería escuchar era al candidato. Pero buen acto. Con un local relleno de asistentes entusiastas y una mesa de honor prestigiada por muchos hombres y mujeres de indiscutible trayectoria.

Escuché al doctor Moreno con la atención que él se merece. Su discurso, de clara orientación opositora, bien pronunciado, dejó, no obstante, un lamentable vacío cuando habló de lo que pretende ser su política de alianzas. Resaltó la coalición de varios grupos que lo respaldan y la disposición de sumar más fuerzas. Correcto, desde el punto de vista formal.

Pero en el fondo habló como si desconociera una realidad que es imposible soslayar.

Esa realidad dice que para enfrentar con posibilidades de éxito a un rival de la categoría del presidente Medina es indispensable unir a todas las fuerzas opositoras. Al doctor Moreno y su partido se les ha hecho infructuosamente más de una invitación a conversar sobre ese asunto cardinal y muchos esperaban que en un acto como el de ese domingo fijaría una posición precisa y sin evasiones ni tambaleos. Dijo lo que ya sabiamos.

Que rechaza aliarse a los partidos tradicionales. ¿Cuáles son y cómo se llaman? Que quiere un programa progresista, ¿cuál es el contenido de ese programa si es que él lo tiene?, o al menos se esperaba que aludiera a los puntos básicos del mismo.

Porque si por programa se entiende los aspectos por los cuales él dijo que asumia el compromiso de luchar, entonces no habría problemas, porque tales puntos, además de elementales, son inobjetables.

Cuál es su disposición al compromiso político con el bloque de la Convergencia a la cual ni siquiera mencionó en su discurso, ni saludó la presencia de miembros de la misma que estaban como invitados en aquella actividad. Esos vacíos achicaron el valor de su discurso.

Otra vez me quedé esperando. Aunque el tiempo se agota, tengo paciencia y confío en que el doctor Moreno no va a contribuir a la división de la oposición en bloques separados, en un momento en que toda la oposición debiera unirse para enfrentar al adversario común.