Me gustaría saber…
Quien trate de desmentir que este es un país “muy especial” está equivocado medio a medio.
Aquí se inventa y se hace “de todo un poco”, emulando el nombre del programa que por años han producido Mundito Espinal y Milagros García.
Un caso que llama la atención, y que solo se puede realizar en este terruño, es el proyecto que con bombos y platillos anuncia la gerencia de las Águilas Cibaeñas, de que dará entradas gratis, cena y bebidas gratis a todos los fanáticos que vayan a bleachers.
La medida no es mala de por sí, lo que llama la atención es que no identificaron a las empresas que patrocinarán ese llamativo programa.
Resulta extraño que empresas comerciales que realicen esa operación se mantengan en el anonimato, cuando debe ser lo contrario, cacarearlo hasta más no poder, con el objetivo de que la población conozca una labor tan “altruista”, lo que concomitantemente elevaría hasta las nubes imagen.
Mientras no expliquen con pelos y señales cuáles empresas serán las patrocinadoras de entradas, cena y bebidas gratis a los bleachers del estadio Cibao, estaré ojo visor, porque un programa de ese tipo, si no me equivoco, y es lo que más uno hace a diario, sería una novedad única en el mundo en cualquier deporte profesional . Si tomamos en cuenta que los bleachers del estadio Cibao tienen una capacidad para 10 mil fanáticos y que las Águilas juegan 25 partidos como locales, estaríamos hablando de 250 mil entradas, raciones alimenticias cocidas y de bebidas gratis.
¿De dónde saldrían estos recursos multimillonarios? ¿Qué empresa privada está en capacidad de preparar 10 mil platos de alimentos por juego? ¿Cuál puede pagar 10 mil boletas por partido? Son solo tres de las interrogantes que me surgen al respecto
RADARES. Las denuncias de mafias son el pan de cada día en la actividad deportiva profesional, por lo que entidades de prestigio de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) trata a toda costa de quitar las “garrapatas” que han vendido sedes y arreglado partidos. Es una situación que ha permeado su credibilidad, por su incidencia mundial y porque maneja recursos que serían la envidia de cualquier presupuesto de una nación.
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