Matemáticas y literatura

David Alvarez
David Alvarez

Las dos disciplinas demandan formación fundamental una vez un niño o niña es alfabetizado: las matemáticas y la lectura.

Con la primera gana el estudiante los rudimentos del pensamiento racional, que les serán necesarios para el dominio de las ciencias; con la segunda se emancipa paulatinamente en el aprendizaje propio, leyendo los millones de textos que están disponibles en su lengua materna.

Todos los problemas, absolutamente, que enfrenta una mente sana y adulta se deben a deficiencias en su aprendizaje temprano de las matemáticas y la capacidad de leer.

Eso es evidente entre universitarios, en los diálogos cotidianos entre amigos y los mensajes de los medios de comunicación social. Por supuesto no me refiero sólo al aprendizaje temprano, si no a su cultivo permanente durante la juventud y su adultez.

No basta que el buen docente enseñe dichas capacidades -hoy por moda se habla de competencias- si no que ha de motivar su ejercicio cotidiano.

Desde las matemáticas el joven debe involucrarse en el conocimiento del pensamiento racional, aplicado a las ciencias básicas, sociales y el pensamiento crítico, tan necesarios para el desarrollo social.

Mediante la lectura se forja la escritura como expresión de las ideas, se abren las puertas para la sensibilidad mediante la literatura y se desarrolla el camino de aprendizaje personal, única garantía de la responsabilidad en la construcción de una persona íntegra y autónoma.

Basta y sobra que en la educación básica se le enseñe ambas disciplinas y sus primeras aplicaciones.