Más Valores
Los seres humanos somos agentes morales. La condición racional es intrínseca a nuestra naturaleza. La racionalidad y la socialización adecuada se conjugan para vincularnos a lo que es bueno, no como manifestación de Eros sino del Ethos o los principios que inclinan a lo superior, a lo que es esencialmente humano y que se asocia a la emancipación y evolución personal, a la incidencia social y la trascendencia de los hombres y las mujeres en la realidad que los compele y los asombra.
Como personas morales, expresamos y conformamos el carácter a partir del éthos. Lo que requiere, aprender, interiorizar y practicar valores. Tenemos el imperativo de hablar de valores pero, más que todo, estamos llamados a vivir los valores.
Esa misión compromete a todo individuo que comprenda el verdadero sentido de su vida en esta tierra. Y como expresa Punset, el encontrar el elemento esencial (sentido) de la existencia, es en sí mismo su razón de ser.
La misión humana es el amor, valor por excelencia que unifica temporalidad y eternidad. El amor da sentido al presente y al futuro. Su cosecha es la felicidad cotidiana del ser y la de su alma que en su paso por este mundo comprende el amor ágape como su único saldo válido, infinito e inmortal.
Los valores evocan a lo tangible o intangible que es bueno, sublime, bello, necesario y hasta imprescindible para el ser humano y su vida en sociedad. Los valores son la aspiración de lo mejor en el pasado, en el hoy y en el futuro. Son la esencia inmutable que une y cohesiona todo.
Comprendiendo los valores entendemos también la búsqueda infinita de toda la humanidad. Aspirar a la concreción de los valores nos lleva necesariamente a hacernos preguntas. Por qué hablar, escribir, cantar, expresar y vivir los valores y actuar desde lo ético y moral. Esa pregunta encuentra respuesta en la realidad dominicana que nos interpela a dar soluciones sostenibles a todos los niveles.
Necesitamos más valores, porque frente a la violencia que vivimos cada día en las calles y en los hogares queremos más PAZ.
Porque cada vez que muere una mujer asesinada por su pareja, la sociedad pide más RESPETO e IGUALDAD.
Porque cuando se reseña en la prensa un suicidio más de algún adolescente o joven que llegó a la conclusión de que su vida fue un fracaso existencial, reclamamos ESPERANZA.
Porque frente a las adicciones de las drogas, del alcohol, y hasta de las redes sociales tenemos que proclamar LIBERTAD.
Porque ante la basura, la contaminación y el riesgo medio ambiental que amenaza nuestra vida y la de las generaciones futuras, la única respuesta posible es la RESPONSABILIDAD.
Porque ante el dolor del que sufre una pérdida, una enfermedad, el desamor o la traición, los seres humanos normales pensamos en la EMPATÍA.
Porque ante el vacío existencial de la humanidad que se refleja en la vanidad, en el afán de lucro y de poder, sólo nos salva la ESPIRITUALIDAD.
Porque ante la confusión, la complacencia con la deshonra y la calumnia que destruye famas y reputaciones, solo aspiramos a que surja la VERDAD.
Porque ante la codicia y el deseo de muchos de tenerlo todo a costa de lo que sea y de quien sea, el camino es la HONESTIDAD.
Porque cuando se pierde una vida joven en las calles, y cuando la impunidad deja libre al que golpea una mujer, a un violador o a un traficante exigimos JUSTICIA.
Porque ante la arrogancia, la prepotencia, la altanería y el error de sentirse superior al otro apostamos por la HUMILDAD.
Porque en este mundo incierto, apabullante, impresionante y cambiante la única propuesta que perdura y que transforma es aquella que de basa en el AMOR y en el SERVICIO AL PRÓJIMO.
Porque para que este país cambie hace falta gente COMPROMETIDA, SOLIDARIA, HONESTA, TRABAJADORA y RESPONSABLE. Gente que AME de verdad.
