Más trabajo, más desarrollo

Toda transformación familiar, social, política o económica es el resultado del esfuerzo y el trabajo de los seres humanos.
La necesidad de trabajar y de crear se vincula a los genes, a la dignidad y al carácter humano que se expresa en el espíritu de vivir una vida mejor y ofrecer una vida mejor.

Trabajar es una respuesta ante la vida y los retos que esta realidad implica. Vivir es trabajar. Los orientales dicen que la mejor vida sin trabajo y esfuerzo no existe en ninguna parte.

Es común escuchar a los adultos quejarse de que las nuevas generaciones están renegando del esfuerzo y la capacidad de trabajo que heredaron de sus antepasados y que el engañoso encanto de la vida fácil está seduciendo a los más jóvenes.

Más que renegar del trabajo o del esfuerzo, la realidad juvenil a nivel mundial es el drama de la escasez de oportunidades. En nuestro país, más de un 30% de jóvenes ni estudian ni trabajan.

Esta situación es preocupante si consideramos la ventana de oportunidad que constituye el bono demográfico para el desarrollo de una nación, que, aprovechado aumenta el crecimiento per cápita y el nivel de bienestar.
Crear empleos es la principal estrategia sostenible de la reducción de pobreza.

En pocos años, países como Bolivia o Brasil han logrado reducir este flagelo gracias a políticas de empleo para los sectores más vulnerables.

El Gobierno dominicano está siguiendo esta línea, como meta de 2015 se propone crear 100 mil nuevos empleos.
Para acelerar el desarrollo es necesario seguir promoviendo equidad de oportunidades y mejora de la productividad laboral, mediante el fortalecimiento de servicios de empleo y capacitación en el marco de la protección social.

Según OIT, la perspectiva del empleo de los próximos tres años no es la mejor.

Fortalecer la alianza público privada a partir de la competitividad, la innovación y el fortalecimiento de programas de intermediación laboral, complementados con programas de capacitación en planta parece ser un camino de esperanza, sobre todo para los más jóvenes. Con estas soluciones gana el Estado, las empresas y, sobre todo, ganan las personas que aspiran a vivir con dignidad.