Más sobre los nuevos sicarios

El sicariato es una modalidad de violencia criminal identificada por todas las agencias gubernamentales. Se le conoce como “justicia privada”, o “ajuste de cuenta”, con las modalidades que ya conocemos.

En realidad son ejecuciones por escuadrones de contra ciudadanos “marcados” por algún tipo de estigma social: vendedor de drogas, policía corrupto, participante de delitos, aunque en otras épocas las eliminaciones se hacían por razones de prostitución, competencia política, intimidación para cobrar deudas.

¿Por qué en República Dominicana?, ¿y por qué ahora? Porque la delincuencia sigue una evolución y en nuestro caso nosotros seguimos el modelo de violencia de la sociedad norteamericana, que también lo siguen países como Colombia, México, entre otros.

Las armas de fuegos son el común denominador en el modelo de violencia señalado. En Estados Unidos las armas de fuego son un culto. En América Latina un fetiche.

Las implicaciones sociales se manifiestan en un sentimiento de inseguridad ciudadana que alcanza niveles de pánico, de malestar generalizado y que obliga a cuestionar el connubio entre la suerte de los sicarios y la eficacia policial.

¿Quiénes son sicarios? Sujetos de extracción popular, exconvictos, sujetos con fama de conducta violenta. La industria del sicariato no es una jerga, es una realidad. Está sustentada porque los contratantes, individuos de vida infame, pero encubierta (porque el poder político le permite dinero fácil) recurren a las clases de abajo para estas tareas. Los sicarios aceptan porque la moral de los barrios está tan deteriorada que por dinero hacen cualquier cosa.

El sicario no es un individuo de acción individual, sino colectiva. No deviene de un conflicto del hogar, pero sí de la ideología delincuente. El barrio, la cárcel y el ejército son orígenes más compatibles.

La preocupación es válida por aquello de los nuevos sicarios, o la escuela de sicarios, que puede sustituir al jefe de banda.

El gobierno debe entender que lo que ha de hacer con el problema no podrá hacerlo solo, por tal razón debe permitir a la Sociedad Dominicana de Criminología pronunciarse sobre el devenir del sicario y poner en marcha estudios formales sobre esta modalidad criminal, ya que el mismo existe a nivel periodístico, no científico.

El sicariato es ahora mercado, porque el delito se ha convertido en mercancía.