Mas pérdidas
Como si fuera una maldición que se repite cada año, la Semana Mayor dejó saldos negativos en la balanza. Es una combinación de falta de precaución por parte de los conductores y más llamados a la atención por parte de los programas de prevención.
Las estadísticas que engrosan las listas cada año en países como la República Dominicana en el tema accidentes de tránsito están enmarcadas dentro la falta de conciencia y educación.
Estas afirmaciones las avalo con los rangos de edades de los fallecidos, así como sus niveles educativos y sociales, pero además por la inconsistencia y falta de disciplina de los organismos del orden público.
Podríamos acusar al alcohol. Sin embargo, la irresponsabilidad individual y social es la verdadera causante.
El alcohol no entra solo a nuestras venas, pero en adición si tuviéramos patrullas de caminos en las autopistas, y una legislación que verdaderamente se respetara y compliera, las personas sabrían cuánto alcohol pueden tomar para no pasar la noche en prisión y luego tener que ver a un juez con el riesgo de perder su licencia de conducir.
En los países con mayor nivel de conciencia, el Domingo Santo, Easter o como se denomine, transcurre con la normalidad de cualquier otro día. Policías estatales e interestatales en las autopistas, y policías locales custodian la seguridad de quienes están sanos al tiempo que ponen a salvo a quienes por sí mismo no tienen control. La razón de tantos impuestos también es preservar la seguridad vial.
Garantizar que cada individuo llegue a su hogar con sus seres queridos y evitar catástrofes como las que cada Semana Santa tenemos que ver a través de los medios de comunicación en nuestros países.
