Pocos reconocieron, y a regañadientes, su carisma. Muchos nunca le dieron crédito a su capacidad analítica ni su perspicacia política.
No logró convertirse en el nuevo Martin Luther King Jr. Aún así, rompió con la percepción de que una persona negra no podía ser un candidato presidencial viable, convirtiéndose en el dirigente negro más influyente en el último tercio del siglo pasado.
Y allanó el camino para que Barack Obama cumpliera décadas después su otro gran sueño: ser el primer presidente negro de Estados Unidos.
Repetía tanto una de sus frases características “Mantengan viva la esperanza” que algunos comenzaron a parodiarla. Para él nunca pareció perder su significado.
Fuerza impulsora de la justicia social durante tres épocas: la era de Jim Crow, la era de los derechos civiles y la era posterior a los derechos civiles, que culminó con la elección de Obama y el movimiento Black Lives Matter.
No solo mantuvo viva la esperanza, su sueño de una América vibrante y multirracial, sino que sigue inspirando a millones de estadounidenses.
Entendía que el poder transformador surge cuando se conectan grupos diversos con intereses comunes.
Reforzando las bases de un liderazgo que no solo construye productos exitosos, sino que crea ecosistemas donde más personas tienen oportunidad de prosperar.
Su influencia trascendió las fronteras del país, sobre todo con su lucha contra el apartheid en Sudáfrica y por los derechos de los palestinos.
Imponente líder y activista democrático cuya visión moral y apasionada oratoria transformaron el Partido Demócrata, siendo el primer candidato presidencial en apoyar los derechos de los homosexuales.
El cambio sistémico que persiguió durante décadas es el mismo que hoy necesitamos: más acceso, más oportunidades, más voces en la conversación.
Hospitalizado, luego de una caída en la Universidad de Howard, el reverendo Jesse Jackson ha partido, dejando un agujero negro en la heterogénea y convulsa sociedad americana de hoy día.
Cerrando un capítulo fundamental en la historia del activismo estadounidense, cuyo legado permanece vigente en cada líder comunitario que trabaja por construir sociedades más inclusivas y menos desiguales.