Manu Ginóbili, intenta entender cómo puede haber sucedido nuevamente. Ha pasado más de una década desde el primer título, pero, con él, el tiempo ha sido generoso y ahora tiene cuatro coronas.
Aquí, de todos modos, no se trata de azar ni de elección divina: es una vida llena de trabajo que ha entregado el pago por mañanas, tardes y noches de esfuerzo.. La perseverancia, sin acompañamiento, puede ser el camino a la obstinación desmedida.
La combinación de las tres cosas, utilizándose de manera sinérgica, conducen al éxito inevitable. Ginóbili ha sido eso desde la cuna.